"Construye el mundo que quieres desde ti"

Los palacios de la memoria



A través del correo me llegan preguntas por temas concretos o cuestiones que os interesan especialmente, y en ocasiones, muchas de ellas coinciden en algo tan curioso como inesperado; eso ha sucedido con los palacios de la memoria, un recurso utilizado en series como "Hanníbal" o "Sherlock", que os ha llamado la atención y os gustaría utilizar.  
¿Qué es un palacio de la memoria?
Se trata de una técnica de memorización a largo plazo y aunque se basa en un método antiguo (método loci , "lugares") no es muy conocida. En ella se trabaja la memoria espacial en la que se visualizan y recuerdan lugares relacionados con distintos objetos cargados de información. Es una técnica algo complicada que requiere de un manejo fluido de técnicas de memorización y visualización, pero muy útil e interesante ya que permite memorizar y recordar desde información organizada de forma jerárquica o categorizada (en la que una idea lleva a otra y a otra), acontecimientos históricos, secuencias de datos, series de números o listas de cualquier tipo hasta las tareas cotidianas más básicas de nuestra agenda. 
Un palacio de la memoria es un lugar imaginario, normalmente construido a partir de de un lugar real, que conocemos a la perfección en cada uno de sus detalles. En este lugar mental introducimos información y la distribuimos por diferentes habitaciones.
Para introducir la información en el palacio hay que convertirla primero en una imagen con fuerza para poder recordarla fácilmente, como son todas aquellas que nos provocan una fuerte reacción emocional, y enlazarla después con el recorrido del palacio de manera personal, es decir, que nos resulte significativa a nosotros.

COnstruyendo el palacio
Es habitual que empecemos a construir nuestro palacio con habitaciones grandiosas y repletas de mil objetos, pues si cada objeto o punto de referencia es un dato a memorizar, cuantos más objetos adornen la estancia, más cosas podremos memorizar. En realidad esto no es muy recomendable, al menos al principio es mejor tener pocos objetos relacionados en cada estancia porque de esta manera evitamos la aglomeración y la lógica confusión que generaría. 
La idea es tener una visión clara que nos ayude a recordar, por eso, inicialmente nuestros palacios deberían ser:

- Construcciones sencillas y con espacios amplios. 


- Las estancias deben tener elementos diferenciados entre sí (que no sean todas iguales en su distribución, color de las paredes, suelo, objetos...) y ser monotemáticas, es decir, que todos los 
objetos allí representados guarden relación con un mismo tema. 
Es buena idea que al entrar a la habitación utilicemos elementos representativos de lo que queremos recordar. Por ejemplo si se trata de un temario de literatura podemos visualizar tallada o pintada en la puerta de la estancia una pluma o un libro. 

- Debe permitirnos recorrerlo con facilidad y rápidamente. Memorizar el recorrido mentalmente andando es un requisito previo para conocerlo a la perfección y evitar posteriores bloqueos, además, debemos hacerlo siempre siguiendo la misma ruta y en la misma dirección y sentido. 
Cuanto más lineal o circular sea nuestro palacio más fácil resultará recordarlo. Los recorridos en zig zag, habitaciones con muchos recovecos o muy alejadas entre sí dificultan el recuerdo. Trabajar a diferentes alturas, por ejemplo para recordar categorías, sí es una buena idea pero sin abusar, ya que tendríamos que subir y bajar o incluso volver sobre nuestros pasos en determinados momentos. 

- Para borrar los objetos del palacio y volver a utilizarlo un método muy eficaz es recorrer varias veces el palacio visualizándolo con las estancias vacías. 


Como podéis ver, además del halo misterioso del que se ha procurado al palacio mental desde la literatura, la televisión o el cine, se trata de una técnica muy interesante que nos permite recordar mucha información, muy variada y a largo plazo. No existen límites más allá de nuestra imaginación a la hora de relacionar lugares y objetos, podemos crear tantos palacios como queramos o utilizar el mismo variando objetos e imágenes a nuestro antojo.

Nuestro maravilloso cerebro está en constante cambio y cuanto más lo entrenamos, cuanto más trabajamos con él, más conexiones neuronales crea aumentando su capacidad y rapidez, y más y mejor prevenimos el deterioro cognitivo propio del avance de la edad. Cuando trabajamos la memoria potenciamos nuestra capacidad de adquirir conocimientos nuevos y más nos reconocemos en nosotros mismos, porque a fin de cuentas somos memoria.

Si te interesa saber más sobre ésta u otras técnicas de memorización estoy en liberapsi@gmail.com

Desayunos de domingo



Hay placeres tan sencillos como exquisitos; uno de ellos es disfrutar el desayuno del domingo sin prisas, leyendo con tranquilidad los suplementos de la prensa o el libro que lleva llamándonos toda la semana, lecturas que necesitan más tiempo para ser saboreadas o para reflexionar.

Por eso te propongo que compartamos juntos algunos de estos desayunos: escríbeme ahora a liberapsi@gmail.com y te enviaré, el primer y tercer domingo de cada mes a primera hora de la mañana de forma gratuita, un monográfico con temas y material exclusivos tratados de manera más amplia y personal.

¿Te apetece? Empezamos el próximo 3 de diciembre.

¿Cuál es mi vocación?



Muchos de nosotros tenemos en nuestro interior preguntas que nos acompañan buena parte de nuestro trayecto vital: ¿Cuál es el sueño de mi vida? ¿Qué he venido a hacer a este mundo? ¿Cuál es mi misión?

Si eres adolescente o muy joven aún puede que todavía no te preocupe demasiado, pero si te encuentras entre los 30 y los 50 años y aún no has descubierto tu vocación, es posible que te lo reproches continuamente y te compares con quien se supone que la ha encontrado.
Hay veces en que la aventura más apasionante de la vida, que es la de descubrirnos, se convierte en una obsesión que no deja vivir en paz y alegría, debido a unas ideas preconcebidas que nos limitan y nos acaban frustrando. 

En general estas ideas son: que tenemos una sola vocación o profesión ideal que desempeñaremos toda nuestra vida, que la vocación surge de pronto como una inspiración y a edades muy tempranas, y que ha de ser una misión grandiosa, pero no siempre es así:

- La misión de tu vida no tiene por qué ser única y la misma a lo largo de tu vida. La esencia de la vida es el cambio y lo que en un momento supuso una pasión o el motivo de tu alegría y esfuerzo no tienen por qué serlo en otro. Muchas circunstancias por las que pasamos a lo largo de los años pueden hacer que cambiemos nuestras prioridades, valores, formas de entender y entendernos.
Es cierto que para lograr la excelencia en cualquier ámbito son necesarios tiempo y dedicación, pero no olvides que cambiar de rumbo es lícito y hasta necesario en muchas ocasiones. Persistir en un sólo camino que ya no nos interesa no es ni útil ni motivador. Lo primero es que aclares cuales son tus prioridades actuales, tus valores personales y ponte en marcha.

- Si no encuentras tu vocación en la adolescencia o primera juventud no estás desperdiciando tu vida. Estos primeros años son de búsqueda, experimentación, la época de las equivocaciones incluso... si encuentras tu vocación y la desarrollas en estos años dispones de una enorme ventaja, si no, dedícate a adquirir habilidades personales que te ayuden en cualquier ámbito y trabajo posibles: (constancia, tolerancia a la frustración, disciplina, habilidades interpersonales y de relación), aprende a expresarte por escrito y a hablar en público con soltura y correcciónaprende idiomas, conoce gente, vive experiencias... todo eso te resultará muy útil y necesario en cualquier futuro en que te halles y tengas la edad que tengas.
Y nunca es tarde para encontrar nuestra vocación. Hay muchísimos ejemplos de grandes personalidades que empezaron a brillar en la madurez.

- La vocación no aparece por inspiración sino con la práctica. No surge primero la idea y después la ponemos en práctica, más bien sucede al contrario. Haciendo cosas descubrimos nuestras pasiones y fortalezas, descubrimos en qué somos buenos y cómo hacernos cada vez mejores. A veces descubrimos que lo que creíamos nuestra pasión no lo es tanto, pero se nos cruza algo inesperado en el camino que nos encanta y que encaja perfectamente con nosotros y nuestros valores.
Por eso, no inviertas demasiado tiempo en pensar y haz. Como decía el poeta, "no hay camino, se hace camino al andar".

- La vocación no tiene por qué ser fastuosa. Cualquier actividad que realicemos está dejando huella en el mundo lo creamos o no. Cualquier cosa que hagamos, si nos lo proponemos y la hacemos con entusiasmo (ya lo reconocían los griegos en la raíz etimológica de esta palabra: entheos "en lo divino") puede hacer más fácil o agradable la vida de otras personas.
Un jardinero que planta esquejes nuevos, un fontanero que desatasca una tubería en nuestra casa, un artesano que moldea un objeto útil y a la vez hermoso, el compositor que nos inspira con su música...
Todo eso son "dones", talentos que ayudan a que el mundo sea mejor; descubre con tranquilidad y alegría los tuyos y no te oscurezcas creyendo que sólo los que ganan muchísimo dinero, tienen trabajos deslumbrantes o son mundialmente conocidos pueden inspirar a otros.

No te obsesiones con descubrir tu vocación a los 15 o a los 50 años, si tienes una o varias, si has cambiado de rumbo mil veces; lo importante es realizar tu trabajo con pasión, dándole valor a lo que haces, disfrutando cada momento del descubrimiento y el aprendizaje.

Y si me necesitas, ya sabes que estoy en liberapsi@gmail.com









Ilumíname, no me deslumbres



Inmersos como estamos en la novedad continua, en el tener que estar a la última entre tanta oferta distinta, a menudo nos encontramos con artilugios, teorías, artículos, personas... que pretenden causar un efecto inmediato en el observador.

El mensaje que se transmite no importa tanto como la forma de presentarlo y cuanto más impacto cause ésta, mejor.
Es como si vas conduciendo por una carretera oscura y de repente te encuentras un conductor de frente con las luces largas puestas. Esa luz más que dejarte ver, te ciega por momentos, te paraliza o desestabiliza un segundo hasta que recuperas la visión normal y continúas la marcha.

De la misma manera, lo que deslumbra impacta en el momento, ofusca la visión por el exceso de luz, pero no perdura, se desvanece casi en el mismo instante de ser producido, depende de la apariencia más que de la esencia, no hace pensar o razonar, no influye realmente, no propicia el análisis profundo, el buscar otra perspectiva o cuestionar la existente. Y es por esto que necesitamos la novedad continua. Lo superfluo caduca rápido y necesita constantes recambios que garanticen una presencia perenne para no sucumbir al olvido.

Lo que ilumina, por el contrario, deja ver todo alrededor, hasta las sombras que produce, transforma lo complicado en sencillo (no hay nada más difícil de conseguir que la sencillez), nos hace reflexionar, analizar, enciende la chispa que hay en nosotros y nos impulsa a aprender y a mejorar.
Vuelves a la lectura de ese libro, al mensaje de esa película, a las enseñanzas de esa persona... lo que ilumina obtiene un "éxito" quizá más lento o sutil, pero permanece y su mensaje se enriquece con el tiempo.


Cuéntame tus pensamientos sobre ésta y otras cuestiones en liberapsi@gmail.com






¡¡Todo me molesta!! ¿Qué hay tras el enfado crónico?



El enfado es una reacción perfectamente normal ante algunas situaciones que nos suceden y, en ocasiones, beneficiosa, ya que nos permite liberar la tensión acumulada en ellas.
Sin embargo, el enfado crónico, más que una frustración pasajera o la reacción comprensible ante una situación, supone un problema más complejo.
Hay personas que están permanentemente enfadadas, todo les molesta y ante todo reaccionan gruñendo. Estas personas han hecho del enfado su estrategia para afrontar la vida y sus circunstancias, todo les irrita o les saca de quicio con lo que las relaciones interpersonales se acaban deteriorando o perdiendo, ya que las discusiones son muy habituales, suelen reaccionar con violencia y es frecuente que utilicen las descalificaciones a la hora de dirigirse a los demás.
Este enfado permanente no va dirigido a nadie en concreto y a todo en general; todo lo que sucede en cualquier ámbito está mal o es erróneo para ellas.

Cuando reaccionamos de manera excesiva ante los pequeños problemas cotidianos, en realidad lo que nos está sucediendo es que hemos colmado el vaso. Si nos sentimos en paz y tranquilos, es difícil que pequeños problemas nos desestabilicen de manera desproporcionada a la molestia sufrida.

En estos casos el problema que subyace al enfado crónico es una profunda insatisfacción personal y, en ocasiones, una depresión encubierta.


¿Cuáles pueden ser las causas de ese enfado permanente?

- Baja aceptación personal. No estás a gusto contigo mismo, no consideras que eres la persona que quisieras ser o que hagas lo que quisieras estar haciendo, te sientes obligado a vivir una vida que no quieres o no te satisface y la realidad no responde a las expectativas que tenías al respecto. Te juzgas de forma excesivamente severa y no logras aceptarte como eres.

- Tienes sentimientos de culpa que no te dejan avanzar. Haz las paces contigo y con tu pasado; soluciona lo que puedas desde tu posición actual, y si no puedes, aprende de tus errores para no volverlos a cometer.

- Sentimientos de inseguridad y vulnerabilidad. A veces el enfado deriva del miedo , el dolor o la tristeza .

- Posponer los conflictos. Normalmente las personas que viven enfadadas, no se deciden a resolver los conflictos que van surgiendo cada día, de manera que éstos, y los sentimientos negativos que se generan, se van acumulando hasta hacerlos estallar.

En este estado continuado en el tiempo provoca:

- Deterioro físico: cefaleas, dolores de cabeza, hipertensión, mayor probabilidad de sufrir un infarto y agravamiento de enfermedades existentes.
- Malas decisiones: no pararnos a pensar con serenidad y actuar según el primer impulso puede hacer que actuemos de manera de la que nos acabemos arrepintiendo más adelante.


Si estás en esta situación, averigua qué está sucediendo dentro de ti. Qué necesitas soltar o cambiar, por qué no puedes estar en paz contigo mismo y qué te hace estar en conflicto permanente con todo.

Y ya sabes que si me necesitas estoy en liberapsi@gmail.com

¿Salir de mi zona de confort? ¿O no?


"Sal de tu zona de confort". A buen seguro que en más de una ocasión, hoy mismo quizá, os habéis sentido exhortados a abandonar el lugar donde os sentís bien y seguros para acceder a ese otro lugar desconocido que se supone la panacea para lograr todos los sueños y mejoras de tu vida.

Pero ¿qué significa salir de tu zona de confort? Salir del lugar donde sientes que tienes control sobre las situaciones, donde das lo que se espera de ti, donde tienes un cierto nivel de tranquilidad y satisfacción que te permite mantener un ritmo más o menos "de crucero".

Se supone que habitar este lugar te vuelve menos competente y te estanca pues tus motivaciones para la acción desaparecen haciéndote caer en la rutina y el tedio de lo que siempre es lo mismo, por el contrario, salir de esta zona produciría una mejora en el rendimiento al sentir la necesidad de motivarse y esforzarse más. ¿Esto es así realmente? No siempre y no del todo.

El mantenernos en la zona donde nos sentimos cómodos no tiene por qué significar que somos pasivos o estamos desmotivados, al contrario, ese manejar y controlar adecuadamente lo que nos rodea nos induce a seguir actuando de la misma forma en la que somos efectivos, lo que sí es cierto es que nos limita ya que, en un mundo de cambio constante el aprendizaje continuo y la renovación son imprescindibles además de enriquecedoras. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces no es necesario abandonar la "zona de confort", sino más bien trabajar desde esta posición explorando nuevas posibilidades, instaurando hábitos nuevos, adquiriendo competencias nuevas, experimentando y hallando aquello que desde donde soy bueno puedo llegar a ser excelente. No siempre se trata de hacer cambios radicales de buenas a primeras (el estrés excesivo y la elevada autoexigencia ante lo completamente nuevo va en detrimento del rendimiento y la motivación) se trata de trabajar desde mis fortalezas para ampliar mis horizontes.
La paradoja de esta afirmación radica en que la necesidad del cambio proviene de una zona de incomodidad de la que necesitamos salir para encontrar lo que queremos realmente. Si nos planteamos cambios o mejoras en algún ámbito de nuestra vida es porque la manera de hacer las cosas o las cosas que hacemos ya no nos satisfacen ni nos sirven de reto o estímulo.

La zona donde sentimos bienestar es diferente para cada uno de nosotros, igual que ocurre con las recompensas y los castigos varía según las circunstancias y la realidad que vive cada persona; cada cual tiene sus aspiraciones, responsabilidades y prioridades en la vida, no todo el mundo necesita, puede o quiere cambiar y está en su derecho; no hay fórmulas mágicas que sirvan para todo el mundo y hay que tener en cuenta que todos los cambios, hasta los buenos, implican incertidumbre y riesgos, no todo son mares o campos luminosos, hay que saber que habrá tormentas y tendremos que capearlas y mojarnos los pies o estropearnos los zapatos atravesándolas, pero sabemos que merecerá la pena si nos lleva a aquello que queremos lograr.

Reflexiona, explora, aprende, experimenta... pero desde tus propias aspiraciones y motivos, sabiendo desde dónde partes y hacia dónde quieres dirigirte.

¿Quieres ampliar tu "zona de confort" o abandonar el "disconfort"? Cuéntamelo, puedo ayudarte en liberapsi@gmail.com




Cuando el horror no se supera: Trastorno por estrés postraumático



La naturaleza, en su poder destructor, es capaz de originar catástrofes que nos afectan intensamente tales como terremotos, huracanes o inundaciones. El ser humano, produce la destrucción en la misma o peor medida con las guerras, el terrorismo, la violencia o el hambre
Miles de personas anualmente sufren las consecuencias de cualquiera de estas dos formas de destrucción en las que los efectos físicos o materiales son más que evidentes, sin embargo, el dolor y el sufrimiento interno que experimentan dentro de sí mismas las personas que las han vivido y sobrevivido no siempre se perciben y/o entienden. Para muchas el miedo, la ansiedad o el bloqueo emocional que les provocan estas circunstancias se supera al cabo de un tiempo, mientras que para otras las secuelas se alargan llegando incluso a convertirse en un trastorno crónico.
El por qué de esto se debe en gran medida a la diversidad y complejidad de los hechos vividos y las personas que lo experimentan, así no se vive igual una catástrofe natural que un acto de terrorismo cuyas consecuencias perduran mucho más tiempo. 

Los efectos a largo plazo producidos por la exposición a hechos traumáticos es lo que se denomina estrés postraumático. 

Tipos de eventos traumáticos


Estos hechos, en la mayoría de las ocasiones, son inesperados e incontrolables y atacan la sensación de seguridad y auto-confianza de la persona provocando intensas reacciones de temor y sensación de vulnerabilidad hacia el entorno que, hasta entonces, consideraban seguro. 

Estos hechos son:
- Accidentes
- Desastres naturales
- Asaltos/violaciones
- Muerte inesperada de un familiar o amigo
- Abusos en la infancia
- Secuestro
- Experiencias en combate
- Guerra

Otros hechos estresantes, como puedan ser el despido del trabajo o un divorcio, pueden afectar en gran medida a la persona aunque no son los detonantes de un estrés postraumático, aunque sí lo sean de otros trastornos asociados como la depresión, la ansiedad generalizada, los ataques de pánico o el abuso de sustancias. 

Características generales del Trastorno por Estrés Postraumático

Revivir el hecho traumático: 

- Son frecuentes los "flashback" en los que la persona revive sentimientos y sensaciones de la situación traumática.
- Pesadillas en las que imágenes de la situación traumática acuden una y otra vez en el sueño.
- Reacciones físicas y emocionales ante acontecimientos asociados al hecho traumático (taquicardias, náuseas, temblores, desmayos, miedo, ansiedad...)

Hipersensibilización e incremento de la activación:

- Trastornos del sueño; especialmente dificultades al conciliarlo y terribles pesadillas una vez logrado.
- Problemas de concentración.
- Hipervigilancia. Estado de alerta constante.
- Aumento significativo de la agresividad e irritabilidad.
- Dificultad en el control de impulsos.
- Ataques de pánico.

Conductas de huida y/o evitación: 

- Hacia situaciones, personas, lugares, sensaciones, etc. que asocie al hecho traumático.
- Abuso de sustancias.

Bloqueo emocional:

- Depresión. Estudios recientes muestran que hasta un 50% de las personas que padecen este trastorno presentan ideación suicida.
- Pérdida de interés a lo que le rodea.
- Aislamiento social.
- Sensación de irrealidad.
- Frialdad emocional. Incapacidad para expresar emociones, especialmente emociones positivas.


Hay que tener en cuenta el carácter tan complejo de este tipo de trastornos en los que intervienen múltiples factores y que tanto afectan la vida cotidiana. Las personas que los sufren y su entorno más íntimo necesitan comprender y ser comprendidos en su vivencia sin ser juzgados ni sentirse cohibidos a la hora de relatar su experiencia y superarla; para ello, profesionales cualificados y terapias adecuadas son indispensables.

Si me necesitas estoy en liberapsi@gmail.com