"Construye el mundo que quieres desde ti"

Ilumíname, no me deslumbres



Inmersos como estamos en la novedad continua, en el tener que estar a la última entre tanta oferta distinta, a menudo nos encontramos con artilugios, teorías, artículos, personas... que pretenden causar un efecto inmediato en el observador.

El mensaje que se transmite no importa tanto como la forma de presentarlo y cuanto más impacto cause ésta, mejor.
Es como si vas conduciendo por una carretera oscura y de repente te encuentras un conductor de frente con las luces largas puestas. Esa luz más que dejarte ver, te ciega por momentos, te paraliza o desestabiliza un segundo hasta que recuperas la visión normal y continúas la marcha.

De la misma manera, lo que deslumbra impacta en el momento, ofusca la visión por el exceso de luz, pero no perdura, se desvanece casi en el mismo instante de ser producido, depende de la apariencia más que de la esencia, no hace pensar o razonar, no influye realmente, no propicia el análisis profundo, el buscar otra perspectiva o cuestionar la existente. Y es por esto que necesitamos la novedad continua. Lo superfluo caduca rápido y necesita constantes recambios que garanticen una presencia perenne para no sucumbir al olvido.

Lo que ilumina, por el contrario, deja ver todo alrededor, hasta las sombras que produce, transforma lo complicado en sencillo (no hay nada más difícil de conseguir que la sencillez), nos hace reflexionar, analizar, enciende la chispa que hay en nosotros y nos impulsa a aprender y a mejorar.
Vuelves a la lectura de ese libro, al mensaje de esa película, a las enseñanzas de esa persona... lo que ilumina obtiene un "éxito" quizá más lento o sutil, pero permanece y su mensaje se enriquece con el tiempo.


Cuéntame tus pensamientos sobre ésta y otras cuestiones en liberapsi@gmail.com






¡¡Todo me molesta!! ¿Qué hay tras el enfado crónico?



El enfado es una reacción perfectamente normal ante algunas situaciones que nos suceden y, en ocasiones, beneficiosa, ya que nos permite liberar la tensión acumulada en ellas.
Sin embargo, el enfado crónico, más que una frustración pasajera o la reacción comprensible ante una situación, supone un problema más complejo.
Hay personas que están permanentemente enfadadas, todo les molesta y ante todo reaccionan gruñendo. Estas personas han hecho del enfado su estrategia para afrontar la vida y sus circunstancias, todo les irrita o les saca de quicio con lo que las relaciones interpersonales se acaban deteriorando o perdiendo, ya que las discusiones son muy habituales, suelen reaccionar con violencia y es frecuente que utilicen las descalificaciones a la hora de dirigirse a los demás.
Este enfado permanente no va dirigido a nadie en concreto y a todo en general; todo lo que sucede en cualquier ámbito está mal o es erróneo para ellas.

Cuando reaccionamos de manera excesiva ante los pequeños problemas cotidianos, en realidad lo que nos está sucediendo es que hemos colmado el vaso. Si nos sentimos en paz y tranquilos, es difícil que pequeños problemas nos desestabilicen de manera desproporcionada a la molestia sufrida.

En estos casos el problema que subyace al enfado crónico es una profunda insatisfacción personal y, en ocasiones, una depresión encubierta.


¿Cuáles pueden ser las causas de ese enfado permanente?

- Baja aceptación personal. No estás a gusto contigo mismo, no consideras que eres la persona que quisieras ser o que hagas lo que quisieras estar haciendo, te sientes obligado a vivir una vida que no quieres o no te satisface y la realidad no responde a las expectativas que tenías al respecto. Te juzgas de forma excesivamente severa y no logras aceptarte como eres.

- Tienes sentimientos de culpa que no te dejan avanzar. Haz las paces contigo y con tu pasado; soluciona lo que puedas desde tu posición actual, y si no puedes, aprende de tus errores para no volverlos a cometer.

- Sentimientos de inseguridad y vulnerabilidad. A veces el enfado deriva del miedo , el dolor o la tristeza .

- Posponer los conflictos. Normalmente las personas que viven enfadadas, no se deciden a resolver los conflictos que van surgiendo cada día, de manera que éstos, y los sentimientos negativos que se generan, se van acumulando hasta hacerlos estallar.

En este estado continuado en el tiempo provoca:

- Deterioro físico: cefaleas, dolores de cabeza, hipertensión, mayor probabilidad de sufrir un infarto y agravamiento de enfermedades existentes.
- Malas decisiones: no pararnos a pensar con serenidad y actuar según el primer impulso puede hacer que actuemos de manera de la que nos acabemos arrepintiendo más adelante.


Si estás en esta situación, averigua qué está sucediendo dentro de ti. Qué necesitas soltar o cambiar, por qué no puedes estar en paz contigo mismo y qué te hace estar en conflicto permanente con todo.

Y ya sabes que si me necesitas estoy en liberapsi@gmail.com

¿Salir de mi zona de confort? ¿O no?


"Sal de tu zona de confort". A buen seguro que en más de una ocasión, hoy mismo quizá, os habéis sentido exhortados a abandonar el lugar donde os sentís bien y seguros para acceder a ese otro lugar desconocido que se supone la panacea para lograr todos los sueños y mejoras de tu vida.

Pero ¿qué significa salir de tu zona de confort? Salir del lugar donde sientes que tienes control sobre las situaciones, donde das lo que se espera de ti, donde tienes un cierto nivel de tranquilidad y satisfacción que te permite mantener un ritmo más o menos "de crucero".

Se supone que habitar este lugar te vuelve menos competente y te estanca pues tus motivaciones para la acción desaparecen haciéndote caer en la rutina y el tedio de lo que siempre es lo mismo, por el contrario, salir de esta zona produciría una mejora en el rendimiento al sentir la necesidad de motivarse y esforzarse más. ¿Esto es así realmente? No siempre y no del todo.

El mantenernos en la zona donde nos sentimos cómodos no tiene por qué significar que somos pasivos o estamos desmotivados, al contrario, ese manejar y controlar adecuadamente lo que nos rodea nos induce a seguir actuando de la misma forma en la que somos efectivos, lo que sí es cierto es que nos limita ya que, en un mundo de cambio constante el aprendizaje continuo y la renovación son imprescindibles además de enriquecedoras. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces no es necesario abandonar la "zona de confort", sino más bien trabajar desde esta posición explorando nuevas posibilidades, instaurando hábitos nuevos, adquiriendo competencias nuevas, experimentando y hallando aquello que desde donde soy bueno puedo llegar a ser excelente. No siempre se trata de hacer cambios radicales de buenas a primeras (el estrés excesivo y la elevada autoexigencia ante lo completamente nuevo va en detrimento del rendimiento y la motivación) se trata de trabajar desde mis fortalezas para ampliar mis horizontes.
La paradoja de esta afirmación radica en que la necesidad del cambio proviene de una zona de incomodidad de la que necesitamos salir para encontrar lo que queremos realmente. Si nos planteamos cambios o mejoras en algún ámbito de nuestra vida es porque la manera de hacer las cosas o las cosas que hacemos ya no nos satisfacen ni nos sirven de reto o estímulo.

La zona donde sentimos bienestar es diferente para cada uno de nosotros, igual que ocurre con las recompensas y los castigos varía según las circunstancias y la realidad que vive cada persona; cada cual tiene sus aspiraciones, responsabilidades y prioridades en la vida, no todo el mundo necesita, puede o quiere cambiar y está en su derecho; no hay fórmulas mágicas que sirvan para todo el mundo y hay que tener en cuenta que todos los cambios, hasta los buenos, implican incertidumbre y riesgos, no todo son mares o campos luminosos, hay que saber que habrá tormentas y tendremos que capearlas y mojarnos los pies o estropearnos los zapatos atravesándolas, pero sabemos que merecerá la pena si nos lleva a aquello que queremos lograr.

Reflexiona, explora, aprende, experimenta... pero desde tus propias aspiraciones y motivos, sabiendo desde dónde partes y hacia dónde quieres dirigirte.

¿Quieres ampliar tu "zona de confort" o abandonar el "disconfort"? Cuéntamelo, puedo ayudarte en liberapsi@gmail.com




Cuando el horror no se supera: Trastorno por estrés postraumático



La naturaleza, en su poder destructor, es capaz de originar catástrofes que nos afectan intensamente tales como terremotos, huracanes o inundaciones. El ser humano, produce la destrucción en la misma o peor medida con las guerras, el terrorismo, la violencia o el hambre
Miles de personas anualmente sufren las consecuencias de cualquiera de estas dos formas de destrucción en las que los efectos físicos o materiales son más que evidentes, sin embargo, el dolor y el sufrimiento interno que experimentan dentro de sí mismas las personas que las han vivido y sobrevivido no siempre se perciben y/o entienden. Para muchas el miedo, la ansiedad o el bloqueo emocional que les provocan estas circunstancias se supera al cabo de un tiempo, mientras que para otras las secuelas se alargan llegando incluso a convertirse en un trastorno crónico.
El por qué de esto se debe en gran medida a la diversidad y complejidad de los hechos vividos y las personas que lo experimentan, así no se vive igual una catástrofe natural que un acto de terrorismo cuyas consecuencias perduran mucho más tiempo. 

Los efectos a largo plazo producidos por la exposición a hechos traumáticos es lo que se denomina estrés postraumático. 

Tipos de eventos traumáticos


Estos hechos, en la mayoría de las ocasiones, son inesperados e incontrolables y atacan la sensación de seguridad y auto-confianza de la persona provocando intensas reacciones de temor y sensación de vulnerabilidad hacia el entorno que, hasta entonces, consideraban seguro. 

Estos hechos son:
- Accidentes
- Desastres naturales
- Asaltos/violaciones
- Muerte inesperada de un familiar o amigo
- Abusos en la infancia
- Secuestro
- Experiencias en combate
- Guerra

Otros hechos estresantes, como puedan ser el despido del trabajo o un divorcio, pueden afectar en gran medida a la persona aunque no son los detonantes de un estrés postraumático, aunque sí lo sean de otros trastornos asociados como la depresión, la ansiedad generalizada, los ataques de pánico o el abuso de sustancias. 

Características generales del Trastorno por Estrés Postraumático

Revivir el hecho traumático: 

- Son frecuentes los "flashback" en los que la persona revive sentimientos y sensaciones de la situación traumática.
- Pesadillas en las que imágenes de la situación traumática acuden una y otra vez en el sueño.
- Reacciones físicas y emocionales ante acontecimientos asociados al hecho traumático (taquicardias, náuseas, temblores, desmayos, miedo, ansiedad...)

Hipersensibilización e incremento de la activación:

- Trastornos del sueño; especialmente dificultades al conciliarlo y terribles pesadillas una vez logrado.
- Problemas de concentración.
- Hipervigilancia. Estado de alerta constante.
- Aumento significativo de la agresividad e irritabilidad.
- Dificultad en el control de impulsos.
- Ataques de pánico.

Conductas de huida y/o evitación: 

- Hacia situaciones, personas, lugares, sensaciones, etc. que asocie al hecho traumático.
- Abuso de sustancias.

Bloqueo emocional:

- Depresión. Estudios recientes muestran que hasta un 50% de las personas que padecen este trastorno presentan ideación suicida.
- Pérdida de interés a lo que le rodea.
- Aislamiento social.
- Sensación de irrealidad.
- Frialdad emocional. Incapacidad para expresar emociones, especialmente emociones positivas.


Hay que tener en cuenta el carácter tan complejo de este tipo de trastornos en los que intervienen múltiples factores y que tanto afectan la vida cotidiana. Las personas que los sufren y su entorno más íntimo necesitan comprender y ser comprendidos en su vivencia sin ser juzgados ni sentirse cohibidos a la hora de relatar su experiencia y superarla; para ello, profesionales cualificados y terapias adecuadas son indispensables.

Si me necesitas estoy en liberapsi@gmail.com



De película



De igual manera como ocurre con los libros, hay peliculas inolvidables que nos inspiran y dejan un poso que nos hace reflexionar y plantearnos cuestiones que a pesar de su importancia no tenemos en cuenta. Las imágenes, los diálogos, la música...en las películas todo nos envuelve en un viaje que nos lleva muy lejos y a la vez al interior de nosotros mismos.
Aquí os dejo una selección de peliculas que me parecen interesantes para reflexionar, muchas de ellas basadas en libros maravillosos que no dejo de recomendaros. Estaré encantada de que me dejes las tuyas para próximas entradas en liberapsi@gmail.com

Rebeca (A. Hitchcock.1940) De cómo el peso y las sombras del pasado pueden afectar nuestro presente y el de quienes nos rodean.

- Ikiru (Vivir) (Akira Kurosawa. 1952). El gran maestro del cine en esta ocasión nos propone una reflexión acerca de cómo la conciencia de nuestra propia muerte nos lleva a vivir en plenitud la vida.

- El ángel exterminador (Luis Buñuel. 1962) De cómo las convenciones sociales, el gregarismo y las apariencias influyen en la convivencia, las decisiones que tomamos y la propia condición humana.

Solaris (A. Tarkovsky, 1972) Un film futurista sobre la importancia de la relación entre el individuo y su entorno, sobre el desarraigo y la necesidad de sentirnos amados.

- El resplandor de Stanley Kubric (1980) De cómo el aislamiento extremo en un entorno desconocido mezclado con el alcoholismo del protagonista y las alucinaciones que sufre, crean situaciones de auténtico terror.

Blade runner (Ridley Scott, 1982) Sobre la identidad, la memoria y los recuerdos, sobre la necesidad de tener un horizonte, de darle un sentido a la vida. Imprescindible y maravillosa. 

- El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) El miedo, la inadaptación, la psicopatía, la falta de empatía y el cumplimiento del deber bajo cualquier circunstancia, en una película que nos deja sin aliento.

- Inocencia interrumpida ( James Mangold, 1991) Una obra muy profunda sobre el trastorno de personalidad y la inadaptación a un entorno y una sociedad incapaces de entender las diferencias individuales.

- Memento (Chistopher Nolan, 2000) Sobre la memoria y la identidad, de cómo buscar el significado de nuestra vida aunque para ello tengamos que engañarnos a nosotros mismos.

- Descubriendo a Forrester (Gus Van Saant, 2000) Sobre las fobias y la superación personal.

- El experimento ( Oliver Hirschbiegel, 2001) Basada en los experimentos de P. Zimbardo, esta película trata sobre la conciencia de nuestra propia identidad, de la obediencia a la autoridad y de cómo los roles que creemos desempeñar condicionan nuestras acciones.

Las horas (Stephen Daldry, 2002) Sobre la depresión, la inadaptación, los sentimientos de profunda soledad, sobre la creación literaria mezclada con la vida propia y el suicidio.

- Te doy mi alma (Roberto Faenza, 2002) Un homenaje a Sabina Spielrein, una mujer desconocida y fascinante, y su influencia en Jung y Freud. 

El maquinista (Brad Anderson, 2004) Sobre los efectos devastadores del insomnio crónico en la mente, el cuerpo y la vida de una persona.

El método (Marcelo Pinñeyro, 2005) Una reflexión del trabajador como ser humano y social, pilar básico y fundamental de cualquier empresa. De la importancia de la ética profesional y personal, de la avaricia, el egoísmo y la competencia, de lo que estamos dispuestos a hacer o no por acceder o conservar un puesto, en definitiva, de qué valores somos capaces de sacrificar por el éxito profesional. 

- Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010) De la búsqueda incesante de la perfección, de cómo nos afecta la falta de intimidad personal y un espacio propio, de las obsesiones y el precio que se paga por cumplir los sueños de otros.

- The witch. (Robert Eggers, 2015) De cómo el aislamiento de un entorno cerrado, el fanatismo y las creencias irracionales creadas por nuestra propia mente llevan al delirio colectivo y a cometer auténticas atrocidades.









Mentalidad de crecimiento vs. Mentalidad fija



¿Alguna vez os habéis preguntado por qué personas inteligentes y/o talentosas se acaban estancando en su vida o profesión y otras menos brillantes triunfan en lo que se proponen?

La respuesta se halla en su actitud mental ante el aprendizaje y la mejora personal.

Una de las características más importantes de nuestro cerebro es su plasticidad; esto es, la capacidad que tiene de reorganizarse y desarrollarse a lo largo de toda la vida a través de las experiencias vitales, aprendizajes nuevos, habilidades y conocimientos adquiridos, etc. Saber que la inteligencia no es un constructo fijo e inmutable y que no sólo los talentos naturales son los únicos capaces de alcanzar sus aspiraciones constituye la base de lo que Carol Dweck, psicóloga, investigadora y profesora de la Universidad de Stanford, desarrolla en su concepto de los esquemas mentales (mindset), en concreto de la "mentalidad de crecimiento" frente a la "mentalidad fija".

Las creencias sobre nuestras habilidades y sobre lo que podemos llegar a lograr con el aprendizaje constante determinan nuestra vida, así encontramos que las personas con mentalidad de crecimiento:

- Piensan que con esfuerzo, dedicación y tiempo pueden adquirir habilidades necesarias para su vida cotidiana, profesión, relaciones personales, etc. o alcanzar la maestría en aquellas que ya poseen.

- Se entusiasman ante los retos nuevos, buscan la mejora constante y perseveran en el esfuerzo.

- Cultivan la paciencia.

- Se enfrentan a los obstáculos contemplándolos desde distintas perspectivas para hallar la solución más adecuada.

-Se inspiran con el éxito ajeno y les impulsa a alcanzar el suyo propio. Se rodean de personas mejores que ellas de las que aprender.

- Aprende de las críticas constructivas.

- Consideran el fracaso como fuente de aprendizaje para mejorar su rendimiento futuro. En su diálogo interno se formulan preguntas como: "¿cómo puedo mejorar en esto? ¿qué puedo aprender de esta situación? "


Las personas con mentalidad fija, por el contrario:

- Creen que la inteligencia y el talento son innatos, por tanto no puede hacerse nada al respecto y cualquier esfuerzo por mejorar resulta innecesario.

- Se sienten inseguras y muestran un elevado grado de ansiedad ante los retos nuevos.

- Creen que los resultados o se obtienen ya o no se obtienen nunca. Se rinden con facilidad ante el más mínimo obstáculo con lo que reafirman así su creencia de la inutilidad del esfuerzo y justificando su estancamiento.

- Consideran las críticas constructivas como un ataque personal.

- Tienen miedo al fracaso y se sienten amenazadas por el éxito de los demás. En su diálogo interno se observan afirmaciones como: "soy un perdedor", "la culpa es de mi pareja", "soy mejor que nadie"

- Se preocupan constantemente de lo que los demás piensen de ellas y necesitan sentirse mejores que quienes las rodean, con lo que no se arriesgarán a ir más allá de sus posibilidades para no quedar mal ante los otros, tendrán pocas posibilidades de aprendizaje y en caso de que fallen o se equivoquen en lo que emprendan siempre serán los demás los responsables, el mundo, la vida...que les debe algo.


Este concepto de "mentalidad de crecimiento" junto al de "Inteligencias múltiples" de Howard Gardner,  supone un avance importante en el desarrollo del potencial de la persona, sobre todo si lo aplicamos a la escuela. Creer que las cualidades que se desean se pueden alcanzar y desarrollar genera una pasión por el aprendizaje que puede llevarnos muy lejos de nosotros mismos.

Cuando te atreves a ir más allá, a evolucionar, cambiar lo que no te gusta, tu vida se enriquece y obtienes experiencias, te llegan personas, vivencias interiores que no habrías tenido quedándote en el mismo sitio de siempre.
Como siempre digo, casi todo puede aprenderse en esta vida, y para lograr lo que deseas lo primero es conocerte, conocer tus valores y buscar aquello que le da un sentido a tu vida. 
Si necesitas que te ayude a reconocer tus talentos y desarrollar tus habilidades para lograr tus sueños, ya sabes que estoy en liberapsi@gmail.com.

Renacer

Casi siempre lo más sencillo nos deja la enseñanza más valiosa.

Esta semana me han regalado una Rosa de Jericó. Os explico su historia y el por qué del regalo con toda mi emoción y gratitud.
Se trata de la especie "Anastatica, A. Hierochuntica" (de "anastasio" resurrección, y "hiero" sagrado); una especie única, una planta maravillosa. Arrancada de raíz por el viento y obligada a convertirse en viajera a través de desiertos y estepas, cruza las fronteras de Asia diseminando sus semillas por todos aquellos lugares por donde pasa. Permanece durante años arrebujada sobre sí misma, seca y deslucida, pero viva, así en el momento en que el agua o la humedad la tocan siquiera levemente, se abre poco a poco hasta recuperar su belleza y lozanía anteriores.

Esta planta tiene además otras connotaciones mágicas y espirituales o religiosas, pero lo que nos importa realmente es la metáfora que lleva en sí misma. La persona que me la regaló lo hizo porque se identificaba con esta planta: reseca, a merced de las circunstancias y las personas que la rodeaban, sin alimento del alma y obligada a continuar un año tras otro sola y sin descanso, encontró al fin el agua fresca (la terapia) que la ayudaría a revivir y desplegar su verdadero ser a ella misma y al mundo.

A pesar de las dificultades, la soledad, la escasez, el miedo... sigue adelante, no te avergüences ni te sientas culpable por alejarte de lo que no es para ti y buscar el lugar que te corresponde. En algún momento encontrarás a esa persona, ese poema, esa canción, la terapia adecuada para ti... que hará que renazcas más sabia y majestuosamente que antes.

¿No os parecen dignas de admirar las lecciones de la naturaleza? Cuéntame tus pensamientos al respecto en liberapsi@gmail.com

(Las fotos caseras de la planta en el momento de recibirla y tres días después)