"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

Toma de decisiones

                                           

La esencia de la vida es el cambio, y para que este se de, cada día tomamos decisiones de mayor o menor envergadura (qué me pongo, que haré de comer, voy o no voy al cine, etc.) que solventamos sin mayor dificultad, sin embargo, también nos encontramos con una serie de problemas que exigen tomar decisiones complicadas que hay que sopesar con cuidado por sus consecuencias y que en muchas ocasiones no sabemos cómo afrontar. Nos abruma la necesidad de decidir y rápido, el miedo y la incertidumbre nos atrapan y acabamos tomando una decisión que finalmente nos incomoda o percibimos como errónea.

Cuando nos enfrentamos a una decisión que puede tener consecuencias importantes en nuestra vida, se hace necesario reflexionar detenidamente y además tomar en cuenta el momento en el que nos encontramos, ya que el estado anímico también influye en nuestras decisiones. 
Se puede aprender a tomar decisiones y como sucede con cualquier habilidad, la práctica contribuye a su mejora. La prueba es que a lo largo de nuestra vida el grado de autonomía que tenemos en las decisiones que nos afectan varía considerablemente. Cuando somos pequeños las decisiones las toman los padres y otros adultos por nosotros, pero a medida que crecemos, son cada vez más responsabilidad nuestra. Cada etapa de la vida conlleva nuevos retos y responsabilidades que requieren de un aprendizaje constante. 
Para una buena toma de decisiones es muy importante trabajar el pensamiento crítico y el autoconocimiento para estar seguros de que tomamos nuestras propias decisiones sin que estén influenciadas en su mayoría por la presión exterior.
Cada decisión que tomamos, es un camino que exige un compromiso y que nos fuerza a desechar otras opciones por lo que merece la pena que le dediquemos atención y tiempo.


¿Por qué cuesta tomar decisiones?

- Miedo a equivocarse: es el principal obstáculo que nos encontramos. La necesidad de decidirse por una u otra opción, el temor a no ser capaz de elegir correctamente, el saber que hay que renunciar a otras opciones, o el miedo a arrepentirse de la decisión tomada es uno de los factores que paralizan a la persona indecisa.

-Falta de auto conocimiento:  no tener claro hacia dónde se va ni lo que se quiere, cuál es el objetivo vital.

- Escasa confianza en sí mismo: la persona no confía en sus capacidades para resolver una situación, tiene miedo a fallar, a quedar mal delante de otros, a los auto reproches. Normalmente suele darse en
 personas que tienen la necesidad de agradar a toda costa, excesivamente dependientes de la opinión ajena o que se exigen demasiado a sí mismas.

- Desesperanza, depresión, ansiedad: si bien hay momentos en la vida de una persona en que no es recomendable tomar decisiones importantes, hallarse en esta situación de desorganización interna de forma continuada en el tiempo, necesita de una atención que la solucione.

- Tendencia al perfeccionismo: pensar que todo tiene que estar bajo control, cerciorarse de absolutamente todos los detalles, etc. a menudo supone un factor más estresante que una ayuda.

- Incapacidad para manejar la incertidumbre: es el factor más determinante a la hora de aplazar la toma de decisiones de manera continua.

- Vivir en la imaginación : no se valora lo que se tiene, se anhela una vida distinta pero llegando a través de alguna solución "mágica" del exterior. Nace de unas profundas carencias y una necesidad de compensación que destruye el disfrute del presente con todo lo que conlleva.

- Tiempo: agobiarse porque no hay tiempo suficiente lleva a tomar decisiones precipitadas. Tomarse las cosas con la calma que merecen, al contrario de lo que parece, nos hace ganar más tiempo que perderlo y nos evitará la sensación posterior de habernos decidido bajo presión.


Un método básico de toma de decisiones sería el siguiente. Puede parecer muy sencillo y obvio pero hay que utilizarlo para que dé resultado:

- Identifica el sentido de tu vida, tu objetivo vital. : si no sabes hacia dónde vas difícilmente sabrás qué camino tomar para lograrlo.

-Aprende a manejar tus emociones: no todo puede estar bajo nuestro control absoluto, existen las circunstancias inesperadas y el azar. Por mucho que queramos lo contrario, surgirán otros problemas más adelante, quizá las cosas no salgan como esperamos, habrá personas que nos apoyen o no, y mil cosas más, pero al menos, estarás tomando las riendas de tu vida.

- Determina el problema: defínelo lo más exactamente posible.

- Genera alternativas: busca la mayor cantidad posible de alternativas. Cuantas más tengas para escoger, más probable será que te decidas por la más adecuada. No es buena idea dejarse arrastrar por pensamientos limitantes o por lo que creemos que harían otras personas.

- Valora las consecuencias de cada una de las alternativas: es importante establecer los pros y los contras además de las consecuencias de cada alternativa a corto y a largo plazo. Para ello es importante recopilar la mayor información posible y estar atentos a las novedades que puedan provocar un cambio en las consecuencias que hemos tenido en cuenta en las distintas alternativas. Hay que resistir el impulso de elegir lo primero que se nos ocurra sin reflexionar. El impulso y la intuición no son lo mismo.

-Elige una de las alternativas y llévala a la acción: responsabilízate de la decisión tomada y
llévala adelante sin miedo.

- Evalúa los resultados de la decisión: sirve para detectar lo que no funciona en cada momento y mejorarlo o cambiarlo conforme vamos avanzando.

Hay que recordar que no tomar ninguna decisión y seguir como estamos hasta el momento, también es una decisión y hay que asumirla como tal.

Recuerda que los problemas que nos encontramos a lo largo de la vida, bien manejados, suponen un aprendizaje continuo de quienes somos y lo que buscamos. Considerarlos como desafíos que nos harán crecer y conocernos mejor a nosotros mismos en lugar de obstáculos que nos dejen paralizados en el camino, supone una diferencia enorme respecto a cómo nos percibiremos en adelante y lo que seremos capaces de lograr.
Y como casi todo en esta vida puede aprenderse, no dudes en acudir a un profesional que te ayude a lograr aquello que deseas.

Si me necesitas, estoy en liberapsi@gmail.com