"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

Habilidades sociales


     
                                         
Una de las parcelas más importantes y que más trascendencia tiene en nuestra vida es la relación con nuestro entorno social, ya sea en el ámbito personal como laboral.
Una alta competencia en las habilidades de relación con los demás pueden ayudarnos a desempeñar nuestras tareas con mayor eficacia fomentando nuestra carrera profesional y/o encontrando la felicidad en nuestras relaciones íntimas con familiares, amigos o parejas.
Hay personas que se desenvuelven de forma habilidosa y destacan en cualquier contexto social, son capaces de defender sus derechos de manera efectiva y a nivel general son aceptadas en cualquier ámbito, mientras que otras llegan a ser consideradas incompetentes socialmente hablando. De nuevo la buena noticia es que estos comportamientos se pueden aprender con un buen entrenamiento en habilidades sociales y llegar a ser dominadas con la práctica de mano de un profesional.

Por habilidades sociales entendemos las conductas emitidas por una persona en las relaciones interpersonales, que son adecuadas a la situación y al contexto en el que se producen.
La infancia es la etapa en la adquirimos estas habilidades. Aprendemos los comportamientos que observamos en los adultos y en las relaciones con nuestros iguales. Cuando una persona no es habilidosa socialmente puede deberse a que no ha tenido un modelo adecuado de aprendizaje en el hogar o en la escuela, o bien sí que posee estas habilidades pero hay factores que las inhiben (p.ejem: pensamientos negativos, temor, ansiedad, baja autoestima...).
Hay gran cantidad de elementos que intervienen en las habilidades sociales y que aportan mucha información sobre cómo nos desenvolvemos con los demás, entre los que se encuentran la mirada, la postura corporal, el contacto físico, los gestos o el timbre y tono de voz.
Tener un buen manejo de habilidades sociales nos va a permitir mantener unas relaciones interpersonales satisfactorias con lo cual incrementamos nuestra autoestima y conseguimos aquello que deseamos teniendo en cuenta también los sentimientos y deseos de los demás.

Otro concepto que en numerosas ocasiones se identifica con el de habilidades sociales y que sólo representa una parte de éstas es la asertividad.

Por asertividad entendemos el conjunto de pensamientos y conductas que nos permiten defender nuestros derechos respetando al mismo tiempo los de los demás, y que podemos desplegar en tres áreas principalmente:

- Autoafirmación: hacer peticiones, expresar opiniones personales.
- Expresar sentimientos positivos: elogiar al otro, expresar nuestro afecto.
- Expresar sentimientos negativos: manifestar cuándo estamos en desacuerdo con algo de manera adecuada y en el momento oportuno.

La asertividad es necesaria sobre todo para personas que continuamente se sienten obligadas a decir a todo que sí o a ayudar siempre que alguien le pide ayuda pasando por encima de sus propios deseos y necesidades. Todos tenemos derecho a negarnos a hacer algo que no queremos, sin temor a "quedar
mal" o a perder esa relación.
Hay que recordar que ser asertivo no significa querer tener siempre la razón, sino comunicar de forma adecuada nuestros sentimientos y opiniones para evitar malentendidos y no dar las cosas por supuestas. Las personas que nos rodean no tienen por qué "adivinar" lo que pensamos o sentimos en cada momento.

Un ejemplo bastante sencillo en el que se ponen de manifiesto distintos comportamientos podría ser el siguiente:
Te encuentras cenando en un restaurante y el camarero le sirve la bebida en una copa manchada.
Puedes actuar :
a) Montando un escándalo en el restaurante gritando que ya no volverás más.
b) Bebes de la copa pero con evidente asco o disgusto.
C) Llamas al camarero y le pides que cambie la copa por otra limpia.
Sin duda la respuesta asertiva es la "c", ya que soluciona el problema sin que se generen conflictos externos ni malestar en ti o en los demás.

Las  consecuencias positivas de la conducta asertiva son múltiples: te permite ser tú mismo, facilita la comunicación interpersonal, evita que se malinterpreten nuestros mensajes, disminuye los conflictos que se originan con la convivencia, mejora la autoestima y las emociones positivas propias y en los demás, evita la sensación de aislamiento e incomprensión... En definitiva, supone un eslabón más en nuestra búsqueda particular de la felicidad.

Y como todo puede aprenderse, si lo necesitas estoy en liberapsi@gmail.com