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Relajación: la respiración profunda


Para que el cuerpo reaccione de forma natural al estrés y lo elimine, lo más sencillo y útil es la relajación. Hay diversas técnicas de las cuales vamos a explorar unas pocas como ejemplo a lo largo de estas entradas. Así cada cual podrá encontrar la/s que mejor se adapte/n a sus necesidades.
Dedicar un tiempo cada día a la relajación, aunque sea poco, supone incrementar nuestra salud y equilibrio, físico y mental.  
Para profundizar en las técnicas y conseguir buenos resultados siempre recomendamos acudir a los profesionales.Y recordad que no sólo es necesario saber la teoría, para lograr lo que queremos son necesarias la práctica y la constancia.

- Respiración profunda.

Es la más sencilla y de las más eficaces técnicas de relajación. Proporciona una calma inmediata y aclara el pensamiento. Es muy fácil de aprender y la podéis utilizar en cualquier momento y lugar. De hecho, la respiración profunda es la base para otras técnicas más complejas.

Lo más importante de esta técnica es aprender a realizar la respiración abdominal, de esta manera logramos que llegue más oxígeno a nuestros pulmones y de ellos al resto de órganos del cuerpo. Cuando estamos nerviosos, tendemos a respirar de forma superficial, con respiraciones cortas y rápidas. Esto provoca que llegue poco oxígeno a los pulmones, se acelere el ritmo cardíaco y aumente nuestro nerviosismo.

Practicando la respiración profunda:

*  Siéntate en una silla con la espalda recta. Pon una mano sobre el estómago y la otra sobre el pecho. Pon la lengua en el paladar.
Inhala por la nariz. La mano del abdomen se moverá mientras que la del pecho se quedará quieta o se moverá muy poco.
* Exhala por la boca. Expulsa todo el aire que puedas. Hazlo lentamente, no de golpe. La mano sobre el abdomen se moverá mientras que la del pecho lo hará muy poco o nada.
* Repítelo varias veces de forma lenta. Centra tu atención en el proceso de la respiración, en el recorrido del aire a través de tu cuerpo.

Si te cuesta hacer la respiración abdominal en la silla, prueba a tumbarte en el suelo o en una superficie plana, dobla las rodillas y separa los pies. Coloca tu mano o un libro pequeño sobre el abdomen de forma que puedas notar cómo se eleva y contrae.


Advertencia: Si te mareas, es que estás respirando muy rápido. Baja la intensidad.
Si tienes asma, cualquier problema respiratorio o alguna enfermedad de la que sigas algún tipo de tratamiento, consulta antes a tu médico.