"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

Tristeza y depresión



Probablemente habréis escuchado a personas cercanas a vuestro entorno decir que están pasando por una depresión o que conocen a alguien que tiene depresión, de hecho, ésta es una de las enfermedades más comunes y con mayor incidencia en la actualidad.
Sin embargo, demasiado a menudo tendemos a identificar la tristeza con la depresión cuando en realidad no son lo mismo. Es más, en muchas ocasiones se sobrediagnostica o se diagnostica de forma errónea la depresión, en personas que sólo están atravesando un período difícil de sus vidas y están tristes.

Sentir tristeza ante determinadas circunstancias desfavorables de la vida (romper con una pareja, muerte de un ser querido, perder un trabajo, suspender los exámenes...) es sentir una emoción natural, experimentar un estado de ánimo transitorio que no tiene nada de patológico y que no nos impide el desarrollo normal de nuestras actividades cotidianas. La tristeza tiene como función la revisión constructiva de nosotros mismos haciendo que prestemos atención a determinados aspectos que antes nos pasaban desapercibidos; esto provoca que se inicie el proceso de aceptación de dicha situación y la posterior reorganización de nuestra vida.

Hay que aceptar que hay emociones negativas tanto como positivas y es necesario experimentar y afrontar ambas. Cada una de ellas cumple su función de reorganización interna. Evitarlas, bloquearlas o "medicalizarlas" sólo hará que sigan ahí, haciéndose fuertes y creando otros problemas en nosotros.
En una época como la actual en la que parece que sólo se permiten los pensamientos positivos, sentirnos tristes es como sentirnos apartados de la sociedad. No es así. Todos crecemos al explorar en nuestro interior, en conocer y sobre todo aprender a reconocer nuestras emociones y nuestras reacciones a ellas .

Sin embargo, no hay que olvidar que cuando tenemos un problema, también es necesario pedir ayuda y acudir a los profesionales, por eso, si ese estado de tristeza persiste aunque no tengamos una razón que la explique, nos imposibilita el desarrollo normal de nuestra vida, actividades, relaciones, etc.y además se presentan otros síntomas asociados (todos o casi todos los días), puede ser que estemos ante una depresión que deba ser tratada.

Algunos de los síntomas más frecuentes:

- Sentimientos de profunda tristeza y abatimiento.
- Baja autoestima que llega a encerrar en sí misma a la persona, de manera que la aísla de su entorno y relaciones.
- Falta de interés e incapacidad para disfrutar de todas o casi todas las actividades que antes  resultaban placenteras.
- Apatía y sensación de falta de energía.
- Aumento o pérdida de peso considerable a causa de desequilibrios en las conductas de alimentación.
- Problemas de concentración y memoria.
- Trastornos de sueño. Hipersomnia (dormir más de lo habitual) o insomnio.
- Ideas relacionadas con la muerte. Pensamientos suicidas.

Existen muchos profesionales y tratamientos adecuados para dejar de sufrir una situación que puede llegar a incapacitar a una persona para llevar una vida plena y satisfactoria.
Como nos aconseja el proverbio chino:
" No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera".