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Autolesiones




Descubrir que un ser querido se autolesiona provoca desconcierto, rabia, incomprensión o incluso miedo, y es algo totalmente normal que así suceda. Pero más allá de esta primera reacción, tendremos que avanzar en comprender a qué se debe esta conducta autolesiva, cómo podemos ayudar a esta persona y qué remedio poner a este comportamiento.

Dañarse a uno mismo es la conducta que se elige para mitigar una acumulación de emociones negativas intensas (ira, autodesprecio, frustración, ansiedad...) o un sentimiento de profunda soledad que no se ha expresado de forma adecuada. Es un mecanismo para superar situaciones dolorosas y poder seguir adelante.
En principio, la persona que se autolesiona no tiene intención de suicidarse (aunque existe un porcentaje de personas que también lo han intentado), lo que quiere, es eliminar el dolor emocional a través del dolor físico.
Este puede ser un problema que se ha mantenido oculto durante mucho tiempo y aunque surgió como una manera fortuita de liberarse de esos sentimientos negativos, más adelante se convierte en una conducta habitual. Al prolongarse en el tiempo, la persona se hace tolerante al dolor de manera que para obtener la misma sensación de alivio del principio, tendrá que lesionarse de manera más severa, lo que puede ocasionar infecciones graves o deformaciones físicas permanentes.

Los tipos de lesiones más comunes son los cortes en manos, brazos y piernas, quemaduras o golpes. También pueden llegar a morderse, arañarse, tragarse objetos punzantes o ingerir sustancias nocivas.

Dejar este comportamiento autolesivo, se puede lograr si se desarrollan nuevas formas de comunicación y de afrontamiento del estrés. Pero lo más importante es comprender el por qué estamos recurriendo a esta forma de expresión de nuestras emociones.

Cuando sientas la necesidad de autolesionarte:

- Párate y respira profundamente. Inspira por la nariz y suelta el aire por la boca lentamente. Repítelo al menos diez veces. La respiración pausada y profunda actúa sobre el organismo en menos de dos minutos, se reducirá la ansiedad que tienes en este momento y te ayudará a pensar con claridad.
- Centra tu atención en una conducta alternativa (lee el pasaje de tu libro favorito, escucha una canción que sabes que te anima, haz un dibujo, píntate las uñas....)
- Haz algún tipo de ejercicio físico intenso ( baila, haz flexiones, empuja la pared como si quisieras moverla...).

Además:

- Escribe en un diario todas tus emociones y pensamientos (positivos y negativos), los sucesos diarios que te generan ansiedad, qué ha sucedido que te ha provocado la necesidad de lesionarte, en qué momentos te sientes valorado y disfrutas haciendo alguna tarea.

Y sobre todo:

- Busca la ayuda de un psicólogo. El dañarse a uno mismo supone, en la mayoría de los casos, un síntoma de otros problemas más profundos que es necesario abordar de forma profesional.