"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

Disonancia cognitiva: Entre lo que pienso y lo que hago.



"Sé que tengo que dejar de fumar, pero tampoco es tan grave, más daño me hace respirar el humo de los coches".
"Tendría que estudiar para el próximo examen pero no voy a perder el tiempo porque de todas formas el profesor me tiene manía y me suspenderá".
"No me importa que se haya ido, en realidad no estaba enamorado de ella".
"No le contaré la verdad porque le haré más daño que si me callo".

Todos estamos familiarizados con alguna de estas situaciones en las que aunque pensamos de una manera, actuamos de otra. Es lo que se llama en psicología la disonancia cognitiva.

El psicólogo León Festinger fue el primero en utilizar este concepto para describir la tensión interna que se produce en nuestro sistema de creencias cuando mantenemos dos pensamientos distintos que entran en conflicto, o cuando lo que hacemos no concuerda con nuestros pensamientos. Esto nos puede generar vergüenza, enfado, frustración y/o culpa.
Para evitar esta incoherencia y reducir la tensión, la persona se esfuerza en generar creencias nuevas o modificar las antiguas.
En cierta manera la disonancia cognitiva explica nuestra tendencia a la autojustificación.

Es importante tener en cuenta un pequeño matiz y es que la persona tenga cierta libertad de elección en su conducta. En casos en los que se obliga a hacer algo, aunque haya también una justificación del acto ("no he tenido más remedio que hacerlo") no hay una excesiva tensión interna.

En realidad no hay nada de malo en aumentar nuestro bienestar intentando reducir la disonancia ante determinadas situaciones, pero sí hay que ser conscientes de que lo hacemos, sobre todo para no caer en el autoengaño.


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