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Síndrome de Ulises: consecuencias de la migración


El ser humano desde sus orígenes previos al sedentarismo, ha hecho del nomadismo y de la adaptación al medio su seña de identidad, de ahí que sienta especial atracción por los viajes y la experimentación de sensaciones en lugares nuevos, aunque contando con unas raíces sólidas, redes sociales fuertes y un lugar del que sentirse parte. Pero abandonar el lugar de origen de manera forzosa, a causa de una crisis económica, una guerra o por buscar mejores condiciones de vida entra dentro de otra categoría distinta del viaje de placer y que conlleva otras consecuencias para la persona emigrante.

La migración, es uno de los fenómenos sociales que más relevancia tiene en los últimos tiempos y que cada vez más, constituye la única forma de supervivencia de muchas familias.
El perfil del emigrante es cada vez más amplio en cuanto a edad, formación y profesión, y casi cualquiera puede verse en estas circunstancias en la actualidad.

El reajuste a una nueva forma de vida, lugares y costumbres, la separación de su vida anterior, el sentimiento de pérdida y la soledad, pueden llegar a generar una situación de estrés crónico y angustia que se ha denominado como "estrés aculturativo" y que puede ir acompañado del denominado "síndrome de Ulises".

El "estrés aculturativo" tiene que ver con tres fenómenos:

- Al no tener automatizados los hábitos, actitudes, lengua o tradiciones de esta nueva cultura, la persona tiene que estar continuamente actuando de forma consciente y alerta para asimilar todo lo nuevo y adaptarse de la forma más rápida y eficaz posible, lo que le puede producir una sobrecarga cognitiva agotadora.

- La socialización es un proceso que se aprende en la infancia, a través del cual sabemos manejar una serie de claves para funcionar en nuestra cultura. Tratar de entender e interiorizar las costumbres de otras culturas, no siempre es fácil ni se tienen las herramientas necesarias para hacerlo. Si además estas personas no tienen apoyos que les faciliten la labor, será un esfuerzo casi titánico.

- En muchas ocasiones, la circunstancia anterior hace que las personas que emigran, tengan sentimientos de impotencia y frustración al creer que no son capaces de integrarse correctamente a una nueva cultura, lo que les hace aislarse cada vez más de su entorno próximo, lo que a su vez empeora aún más la situación.

El "síndrome de Ulises" es un término acuñado por J. Achotegui (que toma su nombre del héroe griego de "La Odisea" que pasa por innumerables peligros y adversidades lejos de su patria y familia), y que hace referencia a un estado de estrés crónico y múltiple que se relaciona con cuatro factores fundamentalmente: soledad, sentimiento interno de fracaso, miedo y sentimiento de lucha constante por su supervivencia.
Los síntomas que presenta son depresivos (tristeza y llanto), pensamientos obsesivos y de muerte, ansiedad, pérdida de memoria, irritabilidad y cefaleas, entre otros.

Es importante tener en cuenta, tal y como explica el experto, que en la mayoría de los casos estas personas lo que requieren es apoyo y acompañamiento para una época dura de adaptación, que les permita adquirir sentimientos de pertenencia a la nueva cultura, y no un tratamiento para una enfermedad.

Son tiempos difíciles, en los que muchas personas se ven obligadas a salir de su tierra en busca de nuevas oportunidades de vida o sencillamente para poder sobrevivir. Y todos los cambios, aunque sean para mejor, implican desajustes en las personas. En estos momentos en que casi todos conocemos a alguien que ha tenido que marcharse fuera de su hogar en busca de algo mejor, ¿por qué no intentar ponernos en el lugar del otro y hacerlo entre todos más fácil?



Bibliografía:

"La crisis como factor agravante del Síndrome de Ulises" J. Achotegui. Temas de psicoanálisis. n.3 (1/2012)

"Estrés aculturativo y salud mental en la población inmigrante". F.Collazos, A.Qureshi, M.Antonín y J. Tomás-Sábado. Papeles del psicólogo. 2008 (vol.29(3)).