"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

El camello número veinte



Había una vez un mercader que viajaba con una caravana de camellos transportando sal y especias que vendería en los mercados de las ciudades más esplendorosas. Al anochecer, el mercader y sus ayudantes buscaron una zona segura donde acampar y pasar la noche. Cuando quisieron atar a los camellos para que no se les escaparan, se dieron cuenta de que no tenían más que diecinueve estacas para atar a los veinte camellos que llevaban.
El comerciante dijo entonces:
—No os preocupéis por eso. Simulad que claváis una estaca cuando lleguéis al camello número veinte de esta manera creerá que está atado y no se escapará.
Efectivamente así lo hicieron, y a la mañana siguiente cuando despertaron todos los camellos estaban en su sitio sin que ninguno de ellos hubiera logrado escapar.
A la hora de emprender la marcha, los comerciantes desataron a los camellos de las estacas. Todos se pusieron en movimiento menos el número veinte que seguía quieto.
El mercader al percatarse de la situación dijo:
—Haced el gesto de desatar la estaca de la cuerda pues aún se cree atado y no se moverá de su sitio.
Así lo hicieron y el camello entonces se levantó y empezó a caminar con los demás.

En muchas más ocasiones de las que creemos, los hábitos y las costumbres que ni siquiera nos planteamos, son lo que nos impide tomar una decisión o seguir un camino distinto al habitual.

(Cuento tradicional sufí).