"Construye el mundo que quieres desde ti"

Imaginación y curiosidad: las herramientas de la creatividad

La curiosidad es característica de la infancia. Cuando somos niños cualquier cosa despierta nuestro interés, todo se ve con ojos nuevos, todo se explora, no hay prejuicios y las preguntas forman parte de ese descubrimiento vital, precursor del aprendizaje y de las habilidades, tanto de crecimiento personal como de desarrollo interpersonal.
La curiosidad hace que los niños se pregunten el por qué de las cosas para llegar a sus propias conclusiones y aprendan explorando a descubrir su propio camino.
Cuando nos hacemos mayores, por desinterés o pereza, nos aferramos más a lo seguro y conocido, a las conocidas coletillas "la curiosidad mató al gato" o "más vale malo conocido..." que oíamos de pequeños y que nos instaba al conformismo de lo ya establecido.
En el niño esta capacidad aparece de manera natural, pero en el adolescente y el adulto ya es necesario realizar un esfuerzo consciente para recuperarla. Mantenerse curioso y abierto a lo diferente, investigar, buscar intereses nuevos que nos supongan retos, etc. es lo que nos facilitará los procesos creativos, porque el pensamiento creador recorre caminos distintos a los habituales, mientras que el pensamiento común sigue caminos utilizados con anterioridad.

A los científicos, artistas, viajeros, y adultos con inquietudes, les sigue moviendo la curiosidad y no les asusta explorar campos nuevos. La curiosidad amplía nuestros conocimientos y renueva la visión que tenemos de las cosas, el mundo y las personas. Y pareja a esta cualidad se encuentra la imaginación.
Imaginar es la capacidad de ver otras posibilidades a las habituales, aunque de momento no existan. Al imaginar, creamos ideas, mundos, posibilidades alternativas, sin que nos importe si son útiles o no en un principio.
Al enfrentarse a una pregunta, la reacción inmediata es la de imaginar las respuestas. "¿Qué pasaría si...?¿Cómo podría...?"...
Uno de los casos más conocidos en el que intervino la imaginación en el campo científico, es el de Albert Einstein, que a menudo explicaba cómo había llegado a formular su teoría de la relatividad después de haberse imaginado montado en un rayo de luz. Esto le dio una perspectiva diferente con lo cual fue capaz de obtener una respuesta diferente que si hubiera seguido los cauces habituales.

Como resultado de la curiosidad y la imaginación, surge el fenómeno de la creatividad, que entendemos como la capacidad de generar ideas novedosas y útiles. Al contrario que la imaginación, ésta tiene una finalidad que cumplir y para ello sólo servirán las ideas que sean capaces de solucionar las cuestiones planteadas.
Es una capacidad que poseemos todas las personas en distintos grados y que puede ser desarrollada y estimulada; de hecho, a menudo se piensa que la creatividad aparece de repente, como una inspiración fortuita o una casualidad, pero no es así. El ser creativo requiere de mucha experiencia y preparación en un campo concreto (artes, ciencia, tecnología, etc...).


Algunos de los factores que favorecen el proceso creativo:

- Curiosidad e imaginación.

- Preparación adecuada. Aunque la excesiva familiaridad en el contexto o los conocimientos previos que tengamos, a menudo dificultan que encontremos un nuevo camino, un desconocimiento total del área donde estemos actuando no nos sirve para encontrar una solución.

- Flexibilidad: liberarse de la rigidez mental y ser capaces de cambiar de idea o línea de pensamiento.

- Originalidad: capacidad de aportar ideas poco frecuentes y que no proceden de la repetición.

- Períodos de reposo. La determinación y la constancia son elementos muy importantes a la hora de crear, pero también lo son los períodos de descanso en los que podemos cultivar intereses distintos y dejar incubar la idea que nos preocupa, de manera que no nos saturemos.

- Presentar una actitud lúdica. No tener miedo a jugar ni explorar.

Factores que dificultan la creatividad:

- Poca confianza en sí mismo, falta de voluntad para superar obstáculos y escasa motivación interna.

- Temor al ridículo y miedo a equivocarse.

- Prisa. Necesidad de encontrar soluciones con mucha rapidez.

- Excesiva atención al éxito inmediato y a la valoración social (expectativas de los demás, presión cultural, etc...).

Como se puede ver, el campo de la creatividad y la imaginación es uno de los más complejos y fascinantes con los que puede trabajar la Psicología y desde el que se pueden realizar unos trabajos muy interesantes. Volveremos con toda seguridad a tratarlo en este blog.