"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

Miedo a envejecer



Tradicionalmente la vejez ha sido sinónimo de experiencia y sabiduría, de alcanzar un estatus privilegiado, motivo de orgullo y lugar de consejo, pero en una sociedad y época histórica donde la juventud es idolatrada como un bien en sí mismo, el miedo a envejecer se da cada vez con mayor frecuencia, cuando la realidad, por mucho que queramos cambiar esa circunstancia, es que no tenemos oportunidad de tener otra edad que la propia. Aparejado a este temor, aparecen el miedo a la soledad, las pérdidas (los hijos se van de casa, aumenta el sentimiento de pérdida por amigos y familiares) y a la muerte como un hecho cada vez más cercano y posible.

El envejecimiento es un proceso en el que se producen una serie de cambios a nivel físico, psicológico y social, en el que influyen factores relacionados con la historia personal. Algunas de las creencias sobre el mismo lo identifican con:

- Enfermedad, dependencia, inactividad sexual y deterioro físico y mental. Esto no es así en todos los casos, de hecho, el aumento de la esperanza de vida y la calidad de los servicios de que se disponen en la actualidad, hacen que ésta sea una etapa más de la vida de la que disfrutar. Llevar aparatos auditivos, prótesis en las piernas, bastón o similares no implica estar enfermo.
- Incapacidad para aprender cosas nuevas: aunque la velocidad y capacidad de aprendizaje de cosas nuevas disminuya no se pierde del todo (salvo enfermedades neurológicas degenerativas)
- Jubilación como falta de productividad e invisibilidad social: toda persona es útil y aporta cosas importantes y ahora es cuando se puede disfrutar de aficiones para las que antes no se tenía tiempo (leer, hacer bricolaje, pintar, cocinar, visitar a los amigos, implicarse en asociaciones y voluntariados...) o sencillamente descansar.

Cada persona envejece de manera distinta según hayan sido sus hábitos de vida y aunque no es algo que podamos evitar, sí podemos atenuar sus efectos sobre nuestro organismo. Una buena alimentación, ejercicio físico y evitar sustancias nocivas, proporcionan unas buenas condiciones físicas.

A nivel neurológico es necesaria una rica vida intelectual: adquirir desde pequeños hábitos de lectura, curiosidad por aprender cosas nuevas constantemente, ejercitar la memoria, escribir y conversar favorecen la lucidez y agilidad mental hasta edades muy avanzadas. El cerebro es un músculo que cuanto más se ejercita, más se fortalece.

La madurez lleva aparejada la toma de conciencia del paso del tiempo y es una buena oportunidad para reflexionar sobre lo que ha sido nuestra vida, lo que hemos logrado, los sueños que se quedaron atrás, las perspectivas de vida en nuestra juventud,...y retomar proyectos o iniciar unos nuevos. Hay personas alrededor de esta edad intermedia, que es cuando se supone que la persona se ha establecido personal y profesionalmente, que miran atrás y sienten la tranquilidad de la recompensa bien lograda, otras sienten insatisfacción vital (lo que antes se llamaba la crisis de los 40) y buscan nuevos estímulos y en el extremo, las personas que no han integrado bien en su persona el paso del tiempo y llegan a obsesionarse por el aspecto físico para borrar las marcas del paso del tiempo, recurren a operaciones estéticas, ejercicio desmesurado, etc... Cuidar tu aspecto no significa ir hacia atrás en el tiempo. Por mucho que digan las revistas de moda, los 50 no son los nuevos 30 ni nada parecido, busca tu propio estilo sin compararte con nadie.

Envejecer tiene connotaciones diferentes dependiendo de la actitud con la que nos enfrentemos a esa circunstancia y para ello, saber evolucionar y adaptarse a los cambios propios de las diferentes etapas de la vida es fundamental para evitar problemas tanto a nivel físico, cognitivo como emocional. Un cambio positivo en nuestro sistema de creencias permite modificar nuestra visión acerca de la edad y de vivir plenamente cada una de las etapas vitales.

"Saber envejecer constituye la obra maestra de la sabiduría, es una de las partes más difíciles del arte de vivir".
Lawrence Sterne