"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

Una historia, distintas versiones


Seguro que alguna vez os ha sucedido estar comentando una película o anécdota, con una o varias personas, y que os parezca que estáis hablando de cosas totalmente diferentes en la que pocos detalles coinciden. Esto no significa que alguna de las versiones sea falsa o que alguien mienta sobre lo sucedido, sino que cada narración depende de la percepción e interpretación de cada cual.

A este fenómeno se le llamó "El efecto Rashomon" y el nombre se debe a una película de los años 50 de Akira Kurosawa, en la que los protagonistas describen un asesinato de maneras tan diferentes que por momentos llegan a ser contradictorias.

Ser completamente objetivo ante un hecho es algo muy complicado ya que entran en juego un conjunto de factores que hacen que una misma situación sea percibida e interpretada de manera diferente por quienes se ven involucrados en ella.
Somos seres complejos y como tales, nuestra realidad la conforman un compendio de elementos que dan lugar a nuestra historia personal:

- Entorno familiar, económico, cultural y social.
- Experiencias previas en situaciones similares y nuestra forma de resolverlas.
- Expectativas de vida o ideas previas de cómo han de ser las cosas.
- Intensidad emocional con que vivimos dichas experiencias.

Todo esto crea una interpretación propia de la realidad, en ocasiones diferente del hecho objetivo. La completa objetividad, por tanto, se daría en casos en que no se tuvieran en cuenta las emociones o las vivencias personales a la hora de describir las historias, lo que en circunstancias de la vida cotidiana resulta bastante difícil.

Como vemos, la realidad no puede concebirse como un todo compacto en el que sólo hay dos colores, blanco o negro, sino que entre ellos existe todo un abanico de colores y matices intermedios, de igual forma que no sólo existe una interpretación posible de la realidad; existen diferentes formas de mirar.


    "No vemos las cosas tal como son, las vemos tal como somos." Anaïs Nin.