"Construye el mundo que quieres desde ti"

Pedir favores y rechazar peticiones




En numerosas ocasiones nos hemos podido encontrar con la necesidad de que nos presten algún tipo de ayuda, o queremos pedir un favor a alguien y no sabemos cómo; nos da vergüenza hacerlo, creemos que así estaremos en deuda con esa persona, o simplemente no queremos que nos rechacen y lo dejamos pasar. Interactuar con otras personas implica, muy a menudo, la necesidad de solicitar ayuda o prestarla, pero ¿cómo hacerlo?

CÓMO HACER PETICIONES:

-  Avisa de que vas a pedir un favor: “te voy a pedir un favor”. “necesito tu ayuda”.

Pídelo directamente sin rodeos, empezando por “me gustaría”, “necesito”…: “me gustaría que esta tarde recogieras al perro del veterinario”, “necesito que me busques el archivo tal…”

Explica las consecuencias positivas de que te ayuden (este punto es opcional, si ves que te vas a enredar en explicaciones, déjalo): “de esta manera puedo continuar con los impresos pendientes”, “así puedo hacer la compra sin prisa”.

-  Consigue una respuesta: “¿Te parece bien?” “¿Cuento contigo?”


CÓMO NO HACER PETICIONES:

De manera inhibida: Así facilitas que la otra persona te dé una respuesta negativa: “Mira, quería pedirte…pero no es importante…cuando tú puedas…pero vamos, que no pasa nada si no quieres…”.

De forma agresiva: De esta forma se provoca rechazo o una respuesta de defensa: “¡Dame esos papeles!”.



 RECHAZAR PETICIONES:

En ocasiones también nos encontramos con situaciones en las que nos piden favores o ayuda de algún tipo, y queremos rechazarla porque no está en nuestra mano, nos pone en una situación incómoda, eludirla evitará que sintamos que se han aprovechado de nosotros y nos arrepintamos posteriormente, o sencillamente porque no queremos y estamos en nuestro derecho de tomar esa decisión sin tener que sentirnos mal por ello.
Es importante que al rechazar la petición digamos simplemente que no de forma clara y directa: “lo siento pero no puedo ayudarte”. Muchas veces tratar de explicar el por qué de nuestra negativa se percibe como una excusa y acaba generando una situación desagradable.
Por otra parte, la persona a quienes hemos negado el favor puede responder de varias maneras para intentar conseguir que cambies de opinión y acabes ayudándole:

 Halago: “y yo que creía que eras una persona generosa”.

Crítica: “qué casualidad, nunca puedes”.

Pena: “no tengo dinero, de verdad”.

Última vez: “te prometo que va a ser la última vez que te lo pido”.

Situación excepcional: “nunca te he pedido nada y para una vez que lo hago dices que no”.

Culpa: “de verdad, me dejas tirado si no me ayudas”, “si me pasa algo será tu responsabilidad”.

Quien actúa de esta manera no está respetando tus derechos ni a ti como persona, así que no cedas. Hay quien piensa, erróneamente, que debe acceder a todas las peticiones (de amigos, familiares, compañeros de trabajo…) para que no se enfaden y sigan contando con ellos, o creen que les resultará más fácil acceder que enfrentarse a la persona, pero esto es una trampa que nos encarcelará en un círculo vicioso en el que acabaremos haciendo cosas que no queremos.

Para rechazar peticiones puedes utilizar la técnica del disco rayado que, además de sencilla, es muy eficaz: se trata de repetir el mismo argumento una y otra vez, de forma paciente y tranquila sin entrar en discusiones (“lo siento, no puedo ayudarte”; “te entiendo muy bien, pero no puedo ayudarte”; “de verdad que lo siento, pero no puedo ayudarte”…)

Recuerda que afirmar los propios derechos, sin dejarse manipular ni por ello manipular a los demásno debe hacerte sentir mal en ninguna circunstancia