"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

El poder del silencio, la fuerza de las palabras


                               

Hay días en los que la mente está más revuelta de lo habitual y el pensamiento se llena de dudas. No hay nada nuevo que decir; todo lo que recibimos son las mismas fórmulas gastadas, las mismas retahílas que oímos desde fuera una y otra vez. En esos días siempre quedan la naturaleza, la música, la literatura... Y el silencio. Sobre todo el silencio. El silencio es un espacio de libertad y sosiego interior que conduce al conocimiento de uno mismo, de lo que es importante y verdadero, te permite vivir el aquí y ahora de forma plena. El silencio te ancla en tu propio centro evitando que las mareas ajenas te lancen de un lado a otro sin control, el silencio elimina el ruido dejando lo esencial, con el silencio aprendes a conocerte, a discernir y a entender los misterios del mundo, a aprehender las maravillas que te rodean y a escuchar lo que tu corazón quiere enseñarte de ti. Estar en silencio, a solas con uno mismo  un ratito cada día, sana y fortalece.
Pero a veces, el silencio del que nos rodeamos es fruto del miedo a expresar nuestro pensamiento porque creemos que no es importante lo que tenemos que decir, porque creemos que otros lo expresan mejor, que no aportaremos nada valioso... y ese silencio se va volviendo tan hondo con el paso del tiempo, que ya ni siquiera sabemos cómo utilizar las palabras, qué decir ni cómo decirlo. Abandonamos la curiosidad por conocer, nos avergüenza expresarnos y optamos por el aislamiento en lugar de la comunicación. 
Pero hasta en el silencio de nuestros pensamientos se hallan las palabras.
Las palabras poseen una fuerza doble, por eso es tan necesario cuidarlas, porque con ellas creas tu mundo y con ellas eres capaz de cambiarlo para bien o para mal. 
Todo lo que eres, piensas o sueñas, lo transmites a través de las palabras y estas acaban convirtiéndose en acción. 
Con tus palabras puedes sanar un corazón o herirlo profundamente.
A veces nos sentimos tan cansados o enfadados por algo que descargamos toda nuestra oscuridad sobre los demás con palabras dañinas, tengamos o no razones para ello. Y las palabras son como semillas en la mente, pueden estar germinando durante mucho tiempo antes de brotar, pero ahí están, echando raíces profundas.
Cuida tus propias conversaciones, porque también hablas contigo a través de tus palabras. 
Con críticas nocivas hacia ti o hacia los demás, juicios de valor o chismes baratos, no estás ayudando a mejorar nada ni a nadie. De esta forma sólo esparces suciedad y miedo a tu alrededor y, ¿no crees que de eso ya hay bastante, no prefieres que la belleza llene tu vida? 

Decía el admirado Carl Sagan, que en el universo infinito que habitamos cualquier estrella puede ser un sol para alguien. Por eso piensa que, por muy frágil o pequeño que te sientas, hay una lucecita en tu interior que es capaz de iluminar a otros. 

Utiliza el poder del silencio para conocer y conocerte. Recurre a la fuerza de la palabra para comunicarte con el mundo y expandirte.



Si quieres contarme algo estoy en liberapsi@gmail.com