"Construye el mundo que quieres desde ti"

Las mil caras de la soledad: soledad no escogida



Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Necesitamos a los demás para desarrollarnos y avanzar, para adquirir nuevos conocimientos y habilidades, pero también es cierto que necesitamos un espacio propio para poder encontrarnos y conocernos a nosotros mismos, estar a gusto con quienes somos y poder así disfrutar y apreciar más la compañía de los demás. Sin embargo, cada vez más nos encontramos inmersos en una sociedad individualista cuyo fruto es la soledad no escogida de muchos de sus miembros, ya sea literal o un sentimiento desarrollado al no sentirnos integrados en el grupo social que nos rodea. Este es el aspecto en el que nos centraremos en esta entrada.

La soledad se experimenta como un sentimiento subjetivo de aislamiento y desamparo que continuado en el tiempo genera estados de ansiedad, depresión, trastornos alimenticios, trastornos del sueño y disminución de la actividad del sistema inmunitario.

Ancianos que enferman y mueren solos sin nadie que les atienda, adolescentes acosados, niños a quienes no se les escucha verdaderamente, el hijo que parte hacia un país extranjero, ese familiar recién divorciado, la persona que lleva mucho tiempo sin trabajar, carece de recursos y a quienes los amigos dejan de llamar... Las personas más vulnerables son las que se encuentran más solas y, ya sea por vergüenza, falta de confianza en sí mismos y en los demás o cualquier otra razón, menos ayuda piden. Demasiado a menudo, la tristeza e irritabilidad de quienes nos rodean son peticiones de ayuda encubiertas que no solemos tomar en consideración.

Mucho se ha trabajado en las sociedades avanzadas acerca de la independencia tanto económica como emocional. La primera, parece garantía de que las relaciones establecidas son libres y no están mediatizadas por la necesidad económica del otro para subsistir. La segunda cuestión no está tan clara. Queremos escoger a la gente que nos rodea siempre y en cualquier circunstancia, queremos deshacernos de los lazos impuestos a toda costa (familia, padres, hermanos...) y en las relaciones íntimas nos asusta mostrarnos vulnerables. Hay muchos casos así, quienes creyendo que han elegido su soledad, en realidad lo que viven es un estado de desconfianza y miedo hacia el otro provocado por decepciones anteriores, traiciones, etc. Todo esto además, se acentúa con la irrupción de las redes sociales en nuestra forma de relacionarnos, no en vano diversos estudios longitudinales realizados, hablan ya de la soledad en un mundo hiperconectado.

En general, las redes sociales son un buen recurso para aquellas personas a las que les cuesta establecer relaciones personales, si bien es cierto que en más ocasiones de las recomendables, suponen un arma de doble filo. Para quienes mantienen buenas y saludables relaciones con las personas de su entorno, suponen un beneficio y un refuerzo de esos lazos ya existentes, sin embargo, para aquellas que lo utilizan para entablar amistad con extraños o como sustituto de las relaciones interpersonales cara a cara, suponen un elemento que aumenta el sentimiento de soledad y acentúa los sintomas de depresión en quien la padece ya que a la hora de la verdad esos contactos no ofrecen verdadera compañía.
Necesitamos la imagen que proyectamos en los demás, la idealizada o creada, necesitamos la magia de los inicios y no el día a día con nuestros defectos y virtudes, y en ese sector las redes sociales, en las que más que cuerpo a cuerpo las relaciones se establecen a través de máscaras, son implacables y actúan como espejos que deforman la realidad.

Una vez instalados en esta situación de aislamiento es difícil arrancar y salir de ella, pero inténtalo

- Reconoce tus sentimientos y exprésalos. Que no te de vergüenza pedir ayuda cuando la necesites.
 No tomes como algo personal el que alguna vez tus amigos no estén disponibles. No sientas que eres una compañía incómoda, puede ser que en esa ocasión tengan compromisos o necesiten su tiempo de descanso.

-No te aísles: acude a las reuniones a las que te inviten, hazte socio de la biblioteca, miembro de un club de senderismo, voluntario, etc..  Hay muchos grupos y asociaciones gratuitas con las que implicarte. Busca información al respecto.

- Haz ejercicio físico al aire libre: genera endorfinas y mantiene tu cuerpo sano y activo.

- Mantén una actitud activa para resolver tu situación, no te acomodes a la tristeza ni te abraces al miedo al rechazo, la actitud de víctima solo hará que te sientas peor.

Y como siempre recomiendo, si tú sólo no puedes, acude a un profesional que te de las herramientas para mejorar tus habilidades sociales y de relación contigo mismo y con los demás.

Si quieres contarme o preguntarme algo puedes escribirme a liberapsi@gmail.com