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Inestabilidad emocional


Lloras a menudo sin saber muy bien por qué y rompes a reír cuando no corresponde.
Empiezas una actividad con mucho entusiasmo pero pierdes el interés y terminas abandonándola.
Sientes que tu día a día está plagado de altibajos emocionales en los que fluctúas de la pasión más desbordante a la más total de las indiferencias.
¿Qué te pasa?

Este desequilibrio emocional, o como se denomina, inestabilidad emocional, es una alteración de la afectividad. La persona que lo sufre experimenta una variación de su estado de ánimo que no tiene motivo aparente o que, por su intensidad, no se corresponde a las causas que lo generaron.

- ¿Qué diferencia hay entre estado de ánimo y emociones?

Las emociones surgen como una respuesta a una circunstancia o situación y no son estables en el tiempo ya que dependen de la causa que las originó.
El estado de ánimo, por el contrario, es más estable a lo largo del tiempo y está determinado por diversos factores como son los estilos de vida, las experiencias previas, los biorritmos, etc.
En la persona emocionalmente inestable, sin embargo, el estado de ánimo varía con mucha más  frecuencia.
La inestabilidad emocional es una característica de personalidad, no se considera un trastorno propiamente dicho, aunque en ocasiones puede tratarse del síntoma de otro problema o puede desembocar en una depresión.

- ¿Cómo sé que se trata de un rasgo de personalidad o un síntoma de otro problema?

En el caso del trastorno límite de personalidad, por ejemplo, además de la inestabilidad afectiva se presentan síntomas como una alteración de la identidad, problemas en el control de impulsos o comportamientos autolesivos.
En el caso del trastorno bipolar, sus estados de ánimo cambian muy rápido y provocan trastornos del sueño o la alimentación, agitación motora e incluso la aparición de ideas suicidas. En estos casos las personas a menudo han de ser hospitalizadas.

- ¿Cuáles son los síntomas de la inestabilidad emocional?

Euforia: la persona siente un optimismo desmesurado, se muestra cariñosa, se ilusiona con facilidad y cree que será capaz de lograr cualquier objetivo que se proponga. En estos momentos es capaz de establecer relaciones tanto íntimas como de amistad.

Tristeza: la persona pierde la motivación y el interés por lo que le rodea. Se siente triste, irritable y
abatida y le invade una sensación de tedio que ensombrece sus días y sus relaciones interpersonales.

Baja tolerancia a la frustración: estas personas suelen ser muy impulsivas y viscerales, con lo que actúan sin meditar las consecuencias que luego padecen. Todo lo ven desde un pensamiento dicotómico (o blanco o negro)

 Inseguridad: necesitan el apoyo constante de los demás porque no cuentan con recursos personales para afrontar los cambios vitales. Cuando sienten que no lo tienen se sienten perdidas, esto lleva a un sentimiento de profunda desconfianza, que a su vez alimenta su baja autoestima. Además suelen ser personas muy enamoradizas y con gran dependencia emocional.

Inconstancia: los retos emprendidos en la fase de motivación ahora son abandonados. Estas personas sienten su vida como un cúmulo de proyectos inconclusos. Además, trasladan los conflictos originados en un área de su vida a todas las demás.

Al tener dificultades para controlar sus emociones, estas personas a menudo se frustran con sus propios comportamientos, con los proyectos que ha dejado atrás o con la reacción que los demás tienen hacia ellas. Tampoco suelen tolerar de forma adecuada los pequeños roces cotidianos, y un gesto o comentario sin importancia de otra persona puede desencadenar un estado de ánimo marcado por la frustración y la tristeza lo que hace muy difícil convivir con ellas.

- ¿Cuáles son las causas?

Puede deberse a varios factores entre los que se encuentran, desde los cambios en los niveles de energía causados por las fluctuaciones del metabolismo, hasta los problemas de sueño y atención.
Sin embargo, la causa más habitual es el estrés, una baja autoestima, cambios hormonales, una depresión encubierta y herencia genética.
En los últimos años diversos estudios han descubierto que la genética desempeña un papel importante en la aparición de este problema. A nivel químico, se han hallado evidencias de niveles anormales en algunos neurotransmisores, como la serotonina, que interviene en la regulación de los estados de ánimo y las emociones; la norepinefrina, relacionada con el aprendizaje, la memoria y la actividad motora, y la dopamina, vinculada a la motivación y el placer. También se ha descubierto que las
cambios en la estructura cerebral como por ejemplo, una cantidad menor de células gliales y neuronas de menor tamaño en áreas como la amígdala y el hipocampo, zonas encargadas de regular los estados emocionales.

- Consecuencias de la inestabilidad emocional

Además de la carga que supone para estas personas, los constantes altibajos emocionales también perjudican sus relaciones interpersonales, sobre todo porque quienes le rodean nunca saben cómo comportarse con ella, ya que cualquier comentario o gesto, por simple que sea, puede desencadenar una crisis o arrebato de ira. Esas reacciones tan exageradas deja indefensos a los demás que prefieren alejarse y dejarla sola.
En otras ocasiones, los problemas de inseguridad y falta de autoestima hacen que la persona inestable emocionalmente ponga a prueba a quienes están a su lado para saber si puede confiar en ellos. La tensión a la que somete a sus amigos o pareja suele ser tan intensa que termina afectando a la relación.
Por otra parte, en el ámbito laboral, esta persona suele tener problemas con sus compañeros de trabajo y también con sus jefes que a menudo acaban prescindiendo de sus servicios.
Todos estos factores contribuyen al aislamiento de estas personas.


Como podemos ver, muchas veces las situaciones que experimentamos o experimentan quienes nos rodean son muy difíciles de explicar sin tener las claves necesarias para ello. Lo que pueden interpretarse como caprichos o desmanes, a veces, conlleva un sufrimiento del que no llegamos a ser conscientes pero que tienen solución.
Si sientes que estás viviendo esta situación y no puedes sobrellevarla tú solo, acude a un profesional.
Y ya sabes que si me necesitas estoy en liberapsi@gmail.com