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Emociones tabú: la vergüenza



La vergüenza es una emoción además de poco estudiada, de la que se habla poco y que tiene una enorme importancia en la vida de todos nosotros.
Se trata de una emoción secundaria (no nacemos con ella, surge de la transformación de otras emociones básicas como el miedo) que hace que nos sintamos mal ante algo que hemos dicho o hecho en un momento determinado y que no consideramos adecuado. Por una parte, hace referencia a nuestro propio juicio, pero también a la valoración que los demás hacen de nosotros.
La vergüenza, por tanto, es una emoción selectiva, que depende de la educación recibida y las normas sociales que compartimos con nuestro grupo de referencia y que tienen que ver con las características de personalidad de cada cual. Tiene una gran importancia porque se refiere a la idea que tenemos sobre la imagen de nosotros que proyectamos al mundo, sobre nuestra identidad.

La vergüenza suele estar acompañada de otros sentimientos (impotencia, ira...) cuando nos damos cuenta que no podemos hacer nada para reparar nuestra imagen ante los demás. Estos sentimientos profundamente negativos pueden estar dirigidos hacia los demás o hacia uno mismo (en forma de autodesprecio, sentimientos de culpa o de cobardía)


¿Cuándo aparece la vergüenza?

Los bebés y los niños pequeños no tienen este sentimiento, es al crecer y relacionarnos con otros cuando aparecen sentimientos de orgullo, culpa y vergüenza, al sentir que cumplimos o por el contrario, transgredimos, las normas sociales de nuestro grupo de referencia.
Al ser una emoción de gran influencia social, tiene una función de cumplimiento de las normas sociales establecidas, de establecimiento y mantenimiento del orden social.
En muchos tipos de relación, la humillación (traición, estigmatización, indiferencia, intimidación, rechazo, ridiculizar, insultar...) es parte importante de la misma y de forma reiterada, da origen a la vergüenza paralizante.

Cuando sentimos vergüenza demasiado a menudo, y ya no es por un comportamiento u opinión concreta sino hacia nosotros como persona, es cuando nuestra autoestima sufre las consecuencias y aparecen fobias sociales, cuadros depresivos, trastornos alimenticios, abuso de sustancias e incapacidad para realizar tareas por miedo a cometer un error o quedar mal, se evitan situaciones de crecimiento personal (iniciar algún proyecto nuevo, entablar conversaciones o socializar) no se llevan a cabo para evitar enfrentarnos a la mirada del otro.


Tipos de vergüenza

- Moral: Cuando llevamos a cabo una acción que transgrede nuestros propios códigos éticos.
- De autoconcepto: Cuando descubrimos algún rasgo en nosotros que entra en conflicto con la persona que soy y la persona que quiero ser.
- Heredada: Nos viene a través de nuestro grupo de referencia social (familia, sociedad, grupo de iguales...)


¿Por qué sentimos vergüenza ajena?

Según estudios recientes de neurociencia cognitiva (de los trabajos de Frieder M. Paulus), parece ser que se trata de una emoción empática; al sentir vergüenza ajena se activan las mismas áreas cerebrales que en la compasión y la empatía. Es una emoción que depende de nuestra perspectiva al percibir una situación en la que otra persona pone se pone en evidencia transgrediendo alguna norma social, de hecho, el observador siente una mayor vergüenza ajena cuando el autor del comportamiento es consciente del mismo que cuando se trata de una situación accidental.


¿Cómo superar la vergüenza?

- Habla de lo que sientes: no lo mantengas en secreto. Acepta y habla sobre tus emociones, al hacerlo las reorganizas en tu mente y eres capaz de valorarlas de otra manera. La vergüenza, (junto a los celos, el odio o la envidia) es una emoción que tiende a ser ocultada y por tanto, crece y acaba por asfixiar a quien la sufre.

- Explora tu escala de valores: normalmente nos sentimos avergonzados ante cuestiones que consideramos importantes. Quizá sea necesaria una mayor flexibilidad a la hora de valorarte a ti mismo respecto a lo que crees.

- Obsérvate desde fuera: al distanciarte de las emociones negativas que estás sintiendo, puedes ver la situación con mayor objetividad y buscar la solución más adecuada (reparar el error, aprender de ello para no volverlo a cometer, buscar ayuda)


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