"Construye el mundo que quieres desde ti"

En los umbrales del tiempo




En las horas fronterizas del día, justo al amanecer o al anochecer, en que las luces se confunden y no se sabe si está llegando la noche o despunta el alba, el tiempo se sumerge en un limbo confuso que engaña los sentidos. Son instantes distintos, de calma, umbrales del tiempo en los que parece que no pasa nada y, sin embargo, sucede todo.

Me gusta ese tiempo que no necesita llenarse a toda costa porque ya está lleno de significado por sí mismo; ese tiempo de "vacío" en el que me sitúo entre el final de algo y el comienzo de otra cosa, y que es el tiempo de la maduración necesaria de todo lo trabajado, vivido o leído. Tiempo de reposo en el que puedo pensar o, sencillamente, contemplar. 


En estos tiempos de prisas constantes y eternos presentes, hay tanta cantidad de opciones atractivas y distintas entre sí que no queremos renunciar a ninguna; de esa forma, entramos en una vorágine de acumulación de sensaciones que solo permite pasar por la superficie de las cosas, sin profundizar en ellas, sin obtener aprendizajes duraderos y sintiéndonos, al mismo tiempo, atrapados por el aburrimiento de lo que se repite y la ansiedad de la actividad constante. Por eso, cada vez más, en lo que hacemos solo existen los comienzos; uno detrás de otro y cada vez menos trayectos y finales concluyentes que conduzcan a la verdadera sabiduría que, ella sí, requiere de tiempo, reflexión y experiencia.


Ante ese tiempo perdido me rebelo, reclamo para mí el tiempo sosegado, escucho mi alma de peregrina que aún camina despacio entre los umbrales del tiempo y los cambios de ciclo.

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