"HAZ DE TU EXISTENCIA UNA OBRA DE ARTE"

Lo que se espera de mí



"Me gustaría poder hacer, decir, cambiar... pero si lo hago decepcionaré a todo el mundo porque no es lo que se espera de mí"... cada vez que escucho a alguien pronunciar estas palabras veo unos ojos sin brillo, un rostro triste, una postura corporal que muestra derrota.

Muchas personas sienten que si tratan de hacer lo que quieren y necesitan para sí mismas, los demás dejarán de mostrarle su aprecio o no confiarán más en ellas, con lo que siguen día tras día hipotecando su vida por mantener una imagen con la que los demás se sientan a gusto, pero mantener esta imagen, conlleva la reducción de la vida creativa y fértil, destruye las oportunidades de desarrollo, la pérdida de la propia luz, la pasión y la alegría que podría movernos a lograr lo que de verdad queremos, hasta que, finalmente, nos diluimos en el silencio y desaparecemos.

Es frecuente leer y escuchar "me han decepcionado" en lugar de "estoy decepcionada"; esto implica que aquello que me decepciona se sitúa fuera de mí, es decir, que la decepción sentida es el fruto de que se han incumplido las expectativas que yo tenía. Estas expectativas frustradas me provocan sorpresa, rabia y tristeza porque el mundo que había creado desde un juicio emitido desde mis propias necesidades y deseos ha desaparecido y tengo que reestructurarlo. Me decepciono porque no he contemplado la posibilidad de que el comportamiento de alguien o unas circunstancias determinadas sean distintas respecto a lo que yo creo que "debería ser" o lo que "yo quiero que sea".

Otro sentimiento en juego en estos casos es la confianza. Necesitamos confiar en las personas, necesitamos saber que puedo contar con un orden y una estabilidad dentro del caos que es a veces la vida, pero el que alguien busque quién es no significa que deje de ser confiable. Nos asombramos al ver cómo una persona que conocemos de toda la vida hace algo insólito, muy alejado de su línea habitual de comportamiento, sin caer en la cuenta de que esos cambios explosivos y radicales suelen ser fruto de mucho tiempo ahogando las necesidades propias frente a las de los demás, de tratar de encajar en un sitio al que no se pertenece ni se debe pertenecer.

Evidentemente, en nuestra profesión o puestos de responsabilidad tenemos unas obligaciones que necesitamos cumplir, estamos expuestos a lo que se espera de cada uno de nosotros y esa exigencia implícita nos hace mejorar y superarnos; si llamo a un técnico espero que me solucione la avería de forma rápida y eficaz, si compro un producto espero que esté en óptimas condiciones de uso, así como espero que a mí se me exija en mi labor. Eso es lógico y legítimo. Sin embargo, demasiado a menudo hay personas que sienten un exceso de responsabilidad personal respecto a otras o a su forma de comportarse (porque es la hermana mayor, porque es muy maduro para su edad, porque nunca ha dicho o hecho algo fuera de tono, porque ya no tiene edad para eso...) que no les corresponde realmente, o no responde a lo que de verdad desean, sino a lo que se espera desde fuera de ellas.

Nos pasamos la vida mirándonos en el espejo de los otros y pocas veces nos damos cuenta que ese espejo va perdiendo azogue con el tiempo y muestra una realidad deformada, un yo que ya no existe y que necesita evolucionar. Muchos de quienes nos rodean se acostumbran a que estemos siempre para ellos, de la misma manera y bajo cualquier circunstancia, independientemente de nuestra situación y necesidades de cada etapa vital. En estos casos la asertividad y la empatía juegan un papel muy importante a la hora de comunicar nuestras emociones, sentimientos y pensamientos.

Cuando empiezas a cuidarte a ti mismo en primer lugar en vez de a los demás, quien sólo te quiere con condiciones (que estés para ellos, hagas cosas por ellos, des explicaciones por todo lo que haces y dices...) desaparece. Y eso está bien, aunque resulte triste, porque dejas espacio para que llegue quien quiera estar a tu lado por ti. Si tienes que hacer y decir para que te quieran y no por quién eres, entonces cuanto más lejos estés de esas personas, mejor.

Que no te importe decepcionar a quien te quiere encerrado en sus creencias y su visión única del mundo, pero no te decepciones a ti, no abandones tus proyectos, tus ilusiones, tus cambios naturales de piel porque a los demás les parezca mal. Libérate de la piel muerta que no te deja avanzar, respira hondo y ponte en marcha cuanto antes, no te avergüences de buscar tu camino, ocupa tu lugar y construye tu vida. 

Si me necesitas para esta o cualquier otra cuestión que te preocupe, ya sabes que estoy en liberapsi@gmail.com